Una buena noticia para las pymes

El crédito bancario es escaso y caro. Se destaca la actitud de Nico Shopping de emitir una Obligación Negociable en la Bolsa local para canalizar garantías. Ausencia de Mendoza Fiduciaria.
La presentación de la primera Obligación Negociable (ON) emitida por una pyme mendocina en la Bolsa de Comercio de Mendoza fue una buena noticia. Varios aspectos merecen destacarse.

En principio, que fue un proceso estructurado por profesionales locales. Además, mostró que es posible para las pequeñas y medianas empresas acceder a financiamiento a precios razonables contando con planes concretos y una estructura de planificación clara que la haga creíble.

En los tiempos que corren, cuando las pequeñas y medianas empresas están acostumbradas a deambular por los bancos buscando algún crédito, descontar algún cheque diferido o pedir un descubierto, la posibilidad de acceder a estas formas modernas de financiación a través del mercado de capitales, se transforman en una realidad.

Los empresarios saben muy bien que el crédito bancario es escaso y caro y que el descubierto es para, prácticamente, terminar entregando la empresa al banco. De todos modos, con ninguno de estos instrumentos se pueden plantear programas de expansión del negocio.

En el caso de la ON emitida por Nico Shopping se da otra característica muy interesante y es el uso de la figura del fideicomiso (en este caso, no financiero, es decir, no capta fondos del mercado) para canalizar las garantías, constituidas por los cupones de tarjetas de crédito en proceso de cobranza.

Resalto esto porque muchas empresas tienen buenos flujos de caja y muchas veces no advierten que, bien manejado, puede convertirse en un activo atractivo para garantizar captación de capitales para financiar inversiones.

Otro dato a tener en cuenta son las tasas. En el caso de esta emisión, la tasa nominal de la ON es del 18% anual. Esta tasa es muy superior a la que un inversor podría conseguir por hacer un plazo fijo en un banco, pero, además, es muy buena para la empresa ya que si tuviera muy buenas calificaciones, podría conseguir préstamos a tasas del 30 al 35% anual, aunque sería muy difícil que consiga los $ 2 millones planteados en esta emisión.

Por otra parte, si bien se está comprando un título que tiene dos años de plazo (aunque con amortizaciones semestrales), el comprador puede en cualquier momento, si lo necesita, venderlo en el mercado de capitales, lo que le da una liquidez total.

Un dato interesante es la aparición de la figura del fideicomiso en la operación para contener las garantías. Este instituto jurídico no ha sido muy utilizado en Mendoza y sería bueno que tuviera mayor difusión, pues ha demostrado una gran eficiencia tanto para los emisores como para los inversores.

Lo lamentable, en este caso, es que Mendoza Fiduciaria, la sociedad estatal creada para ayudar a las empresas con la emisión de fideicomisos, no quiera participar, lo que obligó a los empresarios a recurrir a una sociedad fiduciaria de San Juan. Tanto es así que ya hay tres empresas sanjuaninas en condiciones de emitir nuevas ON en nuestro Mercado de Valores pero no aparecen empresas mendocinas.

Lo lamentable es que quienes dirigen esta empresa estatal sólo conocen los fideicomisos en los que el Estado es el que coloca la plata y no manejan los mecanismos para captar el ahorro privado, como debería ser su función. Y no es un problema que viene de este gobierno. En la gestión de Julio Cobos tampoco entendían la función, a punto tal que el gobernador creía necesario crear un banco para captar ahorro privado, cuando tenía una herramienta creada y no la utilizaban.

Hasta el momento, Mendoza Fiduciaria nunca salió a captar ahorro privado para ayudar al financiamiento de las empresas. El gobierno debería pensar seriamente en capacitar a sus funcionarios para que la empresa cumpla el fin para el que fue creado, o cambiar a sus directivos por gente profesional que entienda de la materia y esté comprometida con el cumplimiento del rol por el que la empresa fue creada

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