Un buen gesto de Cristina que no resuelve nada

Por Fernando Gonzalez

Fue rápida y atinada la reacción de la Presidenta, cuando anunció que la semana próxima recibirá en la Casa Rosada a Walter García, el esposo de Sandra Almirón, la maestra de 37 años asesinada a sangre fría el miércoles a la noche luego de que la asaltaran en la localidad bonaerense de Derqui. Pero no alcanza

Estos son los casos que dejan como nunca en evidencia que los gestos aislados no sirven. El gobierno de Cristina Kirchner, como el de su esposo antes, no acierta a poner en marcha una política de seguridad convincente. Es cierto que la Justicia tiene también su parte importante de culpa, pero el impulso básico para resolver esta tragedia permanente de los argentinos de toda índole social debe provenir de la Casa Rosada.

El 27 de marzo, Cristina anunció un plan de seguridad de 360 millones de pesos incluyendo la compra de 500 patrulleros; 5000 cámaras de video y la participación de 4000 policías retirados. A su lado estaba el gobernador Daniel Scioli, conmovido por otro asalto seguido de crimen, aquella vez en Valentín Alsina. Fue un gesto de campaña que tampoco logró resolver la cuestión de fondo. Sólo una iniciativa de seguridad concreta, enérgica y despojada de prejuicios por parte del Gobierno podrá darle una respuesta a los reclamos que afloran en todo el país.

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