B’Tselem, que llevó a cabo meses de investigación meticulosa y chequeada por distintas fuentes –a diferencia de las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI)– publicó los nombres de todos aquellos que dijo que murieron en la guerra. Dijo que como las FDI se habían

Con la inscripción de candidatos, Bolivia entró de lleno en la campaña electoral para las presidenciales del 6 de diciembre. Además de Evo Morales -que repite fórmula con el actual vice Alvaro García Linera- quedaron en carrera siete binomios, la mitad de ellos bastante testimoniales. Con encuestas que anticipan la reelección sin escollos de Evo Morales, fueron varios los candidatos opositores que en los últimos días se bajaron de sus aspiraciones presidenciales, entre ellos el ex vicepresidente aymara Víctor Hugo Cárdenas y el ex presidente Jorge "Tuto" Quiroga, debilitado al extremo por las deserciones en su partido: en la conferencia de prensa donde iba a presentar a su vice decidió tirar la toalla.
Esto allanó el camino a dos frentes opositores: el conglomerado de centro liderado por el empresario del cemento Samuel Doria Medina y la alianza derechista encabezada por el ex prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa -revocado el año pasado- y secundada por Leopoldo Fernández, ex prefecto de Pando, quien está preso desde hace un año por la llamada "masacre del Porvenir" en 2008.

Con el campo como baluarte imbatible, el gobierno de Morales apunta su artillería a reconquistar a la clase media urbana.

Uno de sus golpes de efecto fue la candidatura de la periodista y ex Defensora del Pueblo, Ana María Campero, a la primera senaduría en La Paz.

"Ayúdame a ser un puente con las clases medias e incluso con la oposición", la convocó Evo. En Tarija, el oficialismo lleva a la profesora jubilada y no vidente, Rina Aguirre; en Beni al ex jefe del Ejército y ex cónsul en Chile, el general Freddy Berzatti.

La campaña electoral caló hondo en la sociedad. Los oficialistas se entusiasman con "aplastar" a la derecha, consiguiendo mayoría en ambas cámaras de la nueva Asamblea Plurinacional (hoy la oposición domina el Senado). Y los opositores tratan de revertir la sensación de derrota anticipada y de unificar lo más posible el voto "anti Evo".

Pocos, los más optimistas, sueñan con una segunda vuelta, que se produciría si el primero no llega al 50% o al menos a 40% con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo.

La encuestadora Gallup -que incluyó el área rural- dio al mandatario indígena una intención de voto que bordea el 58%.

Y sólo por ese clima -en un país donde la gente adora votar- se explica la masiva afluencia para inscribirse en el nuevo padrón biométrico, un fuerte reclamo de la oposición que desconfía del actual padrón.

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