La Brujita y poco más

Juan Sebastián Verón resultó el jugador más destacado de Argentina, dentro de un nivel muy discreto. Fallaron los centrales. Messi buscó, pero pudo desequilibrar muy poco.
Argentina volvió a decepcionar, y las individualidades no pudieron destacarse ante el clásico rival. Juan Sebastián Verón fue apenas el que pudo sobresalir, pero dentro de un nivel bajo.

Andújar: no tuvo incidencia en los dos primeros goles de Brasil. Cuando fue exigido respondió bien y tuvo una gran tapada al rechazar un cabezazo de Felipe Melo. En el tercer gol brasileño salió demasiado apurado.

Zanetti: se complicó para marcar a Robinho, que se desplazaba para ese lado. Encima, cuando André Santos se proyectaba tampoco lo podía detener. Aportó un poco más en la segunda mitad, pero sus intentos siempre terminaban en jugadas intrascendentes.

Domínguez: tuvo algunos problemas cuando salió a cortar lejos del área y cometió infracciones innecesarias. Precisamente, una de ellas terminó en el primer gol de Brasil. En esa acción no se entendió con Heinze y perdieron la marca de Luizao.

Otamendi: a pesar de que no tuvo responsabilidad directa, quedó desairado en las jugadas que terminaron en los goles brasileños. No transmitió su habitual seguridad.

Heinze: no pudo prevalecer en el juego aéreo cuando defendía, y cuando tuvo que enviar la pelota al área rival en sus incursiones ofensivas, lo hizo sin precisión. El defensor tuvo mucho entusiasmo pero no aportó criterio y tranquilidad para el equipo.

Rodríguez: se mostró como salida por la derecha y tratando de aportar movilidad, pero careció de claridad para jugar la pelota en los últimos metros. Su confusión hizo que sólo jugara el primer tiempo.

Mascherano: desconocido. Estuvo muy contenido en el mediocampo y no pudo prevalecer ante Elano y Gilberto Silva, quienes dominaron la zona. Con el correr de los minutos sintió el desgaste físico.

Verón: el que más intentó en Argentina, sobre todo en el segundo tiempo, cuando el seleccionado se adelantó y se paró en el campo rival. Antes, se lo vio demasiado estático cerca del círculo central, y eso le impidió organizar mejor los circuitos ofensivos del equipo. Terminó ovacionado por el público rosarino.

Dátolo: comenzó con poca participación porque se cerraba demasiado y perdía sorpresa para aparecer por la izquierda. Estuvo cerca de convertir dos veces: primero probó en una salida rápida y la pelota se fue cerca del arco. En la otra, al final del primer tiempo, el tiro se fue al lado del palo. La insistencia lo llevó a convertir el gol del descuento con una gran definición desde media distancia.

Messi: probó una vez al arco desde afuera del área y el remate se fue cerca. Los centrales brasileños lo controlaron bien y le impidieron desequilibrar. No logró desplegar lo que muestra en el Barcelona.

Tevez: jugó de espaldas al arco y le costó superar a sus marcadores. Como no tenía espacios para explotar su velocidad, su juego fue perdiendo importancia.

Agüero: jugó todo el segundo tiempo en lugar de Rodríguez. Se posicionó bien adelante, pero la pelota nunca le llegó con pulcritud. Trató de combinar con Messi y Tevez pero pocas veces acertaron.

Milito: ingresó por Tevez y en los dos oportunidades de marcar un gol perdió el duelo ante Julio César.

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