¿Una bruja de nueve?.

NEWELL'S 1 - GODOY CRUZ 1: Newell's generó 12 situaciones de gol y metió una. El Tomba, feliz con el punto.
No hay caso. Newell's ya no sabe qué hacer para ganar. Llega mucho y convierte poco (o nada). Casi no le generan chances de riesgo, pero lo lastiman. Se levanta ante la adversidad y se queda con el festejo atragantado. Como ante Tigre en Victoria, en la fecha anterior, ayer hubo remake en el Coloso: pasó por arriba a Godoy Cruz pero dividieron puntos y a otra cosa. Ya suma ocho partidos sin conseguir un triunfo. Igual, los jugadores se fueron aplaudidos...

Las cuentas no cierran. Un ping pong de llegadas contaría 12 chances de Newell's contra 2 (exagerando) del equipo de Cocca. El Tomba visitó Rosario sin presentar las credenciales de buen juego que venía proponiendo. Está claro que dio ventajas: sintió las ausencias de Olmedo y Figueroa, dos de sus figuras, y en cada pelota parada sufría horrores por la falta de altura de sus jugadores. Y si bien fue duro y ordenado, también se mostró excesivamente sumiso a la propuesta del local.

En la primera y única jugada de peligro Caruso puso al frente a los suyos. Una mala comunicación entre Bernardi y Bernardello propició la contra de Encina y otra vez arrancaba torcido el partido para los de Sensini. A partir de ahí, como en el partido anterior, Newell's protagonizó un monólogo. Propuso y dispuso. Lo tuvo Bernardi, con un tiro en el travesaño. Armani probó de todas las formas posibles. Las torres leprosas ganaron todos los centros y no fueron pocos: 14 córners tuvieron a favor Schiavi, Spolli e Insaurralde para hacer sufrir al rival. Pero no la embocaron.

El golazo de Vangioni no cambió el guión. Sensini probó con Da Silva por Salcedo, pero los paraguayos andan torcidos. Torres fue por Bernardi, para buscar más juego, y Sperdutti renovó piernas por la derecha. Aportaron aunque no solucionaron el problema de fondo. Si hasta la última bola pudo haber sido la del triunfo leproso. Pero la definición de Armani dio en el palo. En cualquier momento, Sensini mete una bruja de nueve.

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