BROWN: La obra hídrica de Giustozzi funciona con sequía

Daniel Bilotta cuestionó al gobierno de Almirante Brown por las inundaciones que se produjeron en varias localidades del distrito durante los últimos días.
"Hubo puntos críticos en Claypole y Burzaco y otros en barrios de Adrogué que nunca antes habían sufrido la falta de escurrimiento del agua que, para algunos especialistas, se debió a pavimentación de calles sin trabajos hídricos complementarios", indicó.

Por Daniel Bilotta

Entre otros factores que fijaron el curso de las elecciones del 30 de octubre del 2007, merecen citarse las inéditas precipitaciones caídas en la provincia de Buenos Aires durante las dos semanas previas. El inusual fenómeno climático anegó zonas de Almirante Brown históricamente ajenas al efecto de lluvias torrenciales.

Concejales kirchneristas tomaron la iniciativa para obtener rédito político del lógico estado de malestar reinante entre miles de vecinos. Corrieron a fotografiarse entre ellos y a imputar el desastre a la inercia de las dos últimas décadas de gestión municipal.

Contra los pronósticos del oficialismo, el mes de octubre del 2008 resultó mucho más benigno que el del año anterior. En diálogo con la prensa amiga, el intendente Rubén Darío Giustozzi dio su versión de ese prodigio de la naturaleza: la situación permaneció bajo control por las obras hídricas realizadas en su gestión. Argumento sumergido por la crecida del fin de semana navideño, que no sólo sumió en la zozobra a vecinos comunes.

Algunos de Ministro Rivadavia sugieren que el mismo estado de ánimo alcanzó al delegado municipal, Manuel Monteiro, inubicable para responder a los reclamos por la inundación de 25 de Mayo, arteria principal de la localidad. Hubo también puntos críticos en Claypole y Burzaco y otros en barrios de Adrogué que nunca antes habían sufrido la falta de escurrimiento del agua que, para algunos especialistas, se debió a pavimentación de calles sin trabajos hídricos complementarios.

A diferencia de años anteriores, el Municipio abjuró de su locuacidad y eligió recluirse en un impenetrable silencio. La falta de palabra oficial, siempre atenta a coronar boatos protocolares, dio más cuerpo a la versión recogida del humor popular, indoblegable aún frente a la adversidad. La obra hídrica de la que se jacta el Intendente funciona bien en períodos de indiscutible sequía.

Comentá la nota