Brouwer se quedó con las ganas de recibir algún anuncio de obra pública para Río Tercero.

Dos sensaciones son las que quedarán en el espíritu del intendente Luis Brouwer de Koning luego de la visita de la presidenta Cristina Fernández: de desazón por no haber recibido ningún anuncio de las obras que el Municipio espera de la Nación, y de sorpresa al no haber podido sumar su discurso en tono de bienvenida durante el acto militante que se desarrolló dentro de uno de los talleres de la Fábrica Militar. Al intendente radical el protocolo le impidió subir al atril. s.
Es que el acontecimiento, después de una marcada expectativa en Río Tercero, dejó un balance muy pobre y prácticamente se inclinó de lleno hacia la campaña electoral que el kirchnerismo quiere remontar en Córdoba. La presencia de los candidatos del Frente para la Victoria, Eduardo Accastello, Carmen Nebreda y Horacio Viqueira, así lo demostró. En segundo plano quedó el acto institucional.

"Esperaba algún otro anuncio, pero tengo la esperanza de seguir avanzando", indicó anoche Brouwer, a los pocos minutos del despegue del helicóptero en el que la Presidenta dejó las instalaciones de la empresa estatal.

Desde hace casi dos años el Municipio gestiona fondos ante el Ministerio de Planificación de Julio de Vido para ejecutar varias obras en la ciudad: la repavimentación de la avenida Gral. Savio, la remodelación de la terminal de ómnibus e infraestructura para completar el sistema de monitoreo del ambiente. Todas estas iniciativas están en marcha a nivel de gestión, con expedientes en trámite en la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación. Cristina no los mencionó.

-Nada nuevo, todo dicho-

EL anuncio sobre el envío al Congreso del proyecto de ley que fija montos indemnizatorios para los damnificados por las explosiones en la Fábrica Militar, no deja de ser importante (ver página 3). Pero la Presidenta sólo capitalizó políticamente una herramienta y decisión ya adoptada y conocida hace más de un año. La iniciativa debió haber ingresado a la Cámara de Diputados en noviembre de 2007, puesto que no se trata de una decisión nueva. Fue acordada judicialmente en una audiencia de conciliación que se celebró en agosto de 2007 entre los abogados de los damnificados y el mismo interventor Arturo Puriccelli que aplaudió efusivamente el anticipo presidencial.

En esa ocasión fue el mismo funcionario el que anticipó el acuerdo, que terminaría con años de litigios entre riotercerenses y el Estado, siempre y cuando los damnificados accedieran voluntariamente a adherirse a la ley. Es la forma de terminar con los más de 12 mil juicios que abarrotan los estrados judiciales y que provocan un gasto enorme al Estado en procedimientos y honorarios de abogados.

Transcurrió más de un año y el proyecto nunca fue enviado al Parlamento. Mientras, la Justicia Federal de Río Cuarto siguió firmando sentencias por daños morales y materiales que el Estado debería pagar.

Ahora, la iniciativa debe ser aprobada por los diputados y senadores, para que recién el gobierno instrumente la forma de pago a quienes elijan esa vía, en montos que también deben definirse para cada caso: daños morales y psicológicos, físicos y materiales. Nada garantiza que el proyecto no duerma en algún escritorio oficial del Congreso, teniendo en cuenta el sombrío panorama que el oficialismo enfrentaría después del 28 de junio.

-COMENTARIO por Alejandro Tissera

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