La bronca llamó a un replanteo

La bronca llamó a un replanteo
Tras la eliminación, la dirigencia revisa la conveniencia de renovar los contratos de algunos jugadores y si es beneficioso tener a Bianchi sólo como manager; cómo afectaron los cortocircuitos políticos y del plantel
La intolerable lucidez del insomnio después de una noche de pesadillas provocó que la bronca llamase a un profundo replanteo en la vida de Boca. Entre la pena por la eliminación de la Copa Libertadores, la dirigencia xeneize analiza qué decisiones tomar en diferentes frentes: desde la renovación de los contratos de algunos jugadores históricos, hasta reconsiderar si es beneficioso contar con Carlos Bianchi únicamente como manager deportivo.

Si la continuidad de Hugo Ibarra, Martín Palermo y Fabián Vargas era una negociación que gozaba del viento a favor, ahora la situación se modificó notablemente. Los futbolistas, si desean seguir en Boca, deberían aceptar una importante quita en sus sueldos. Algunos dicen que la reducción podría ser de hasta un 50 por ciento.

El caso de Luciano Figueroa es diferente. El valor de su pase es de 1.500.000 de dólares, pero ése no sería el impedimento. La traba es el contrato, que sería de unos US$ 650.000 anuales. Figueroa se quedará si es que el club concreta dos o tres transferencias.

Los coletazos de la crisis económica y un desequilibrio financiero condujeron a Boca a un laberinto, obligado a tomar decisiones austeras. Creció el pasivo, aumentaron los gastos del fútbol profesional y los ingresos ya no son los de antes, mucho menos tras ser eliminado de la Copa Libertadores.

¿Es conveniente tener a Bianchi como manager a cambio del dinero que recibe? Esta pregunta se la hicieron ayer los dirigentes xeneizes. Bianchi percibe 1.700.000 dólares libres de impuestos por temporada, mucho más de los US$ 700.000 que recibe el actual entrenador, Carlos Ischia. Seguramente desde la comisión directiva surgieron remordimientos por aceptar la firma de esa cláusula que impide al Virrey reemplazar a Ischia.

Sin atisbos de malicia, los cortocircuitos internos del plantel son evidentes. Desde divisiones y rencores, hasta historias de divismos y malos entendidos. Las palabras de Palermo tras la eliminación no fueron en vano. "No era el camino correcto. Hace rato que me doy cuenta, pero hay muchas cosas que aprender y analizar. Hay que analizar el futuro inmediato. Todos debemos ser autocríticos, desde el primero de arriba hasta abajo. Por algo pasan las cosas. Me hago cargo en decir que no era el camino correcto", dijo el delantero, al ejercer ese liderazgo que le reconoce una mayoría importante del plantel.

Otra porción del grupo observa a Román Riquelme como su referente. De este episodio ya brota un conflicto, como lo fueron las polémicas declaraciones de Julio Cáceres o la ruidosa salida de Mauricio Caranta.

El presidente del club, Jorge Amor Ameal, no desestimó los focos de insurgencia. "Las cosas que pasaron deben servir de experiencia, son cosas para analizar. Son temas para poner arriba de la mesa y mejorarlo. Acá pasaron cosas y esto no es casual. Es un día muy triste y la pase muy mal", dijo el dirigente en radioLa Red.

La dirigencia también carga con su cuota de responsabilidad. Ameal apartó de la noche a la mañana a José Beraldi y a Juan Carlos Crespi, dos hombres cercanos al plantel y a ex presidente Pedro Pompilio, lo que generó otro terremoto entre tanta inestabilidad.

* Salvestrini fue crítico y exigió negociar contratos

Orlando Salvestrini (foto), ex tesorero durante la gestión de Mauricio Macri, fue crítico con la actual dirigencia. "Hay que negociar los contratos que perturban el equilibrio emocional y económico del grupo. Si el contrato del manager perturba, habría que replantearlo porque es una falta de coherencia. Los dirigentes deben tener calma y prudencia", dijo en Radio del Plata.

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