Bromatología dice que el agua de red es de buena calidad

El laboratorio comunal, que analiza muestras a pedido, no ha recibido denuncias por turbiedad. El coordinador Antonio Di Giglio cree que perduran miedos de otras crisis.
Los resultados de recientes análisis fisicoquímicos realizados en el laboratorio municipal se encuadran en lo dispuesto por el Código Alimentario Argentino para el agua potable. La afirmación es compartida por el coordinador de Bromatología y Protección de la Salud, Antonio Di Giglio, y por la jefa de ese departamento, Ana María Reimers, al cabo de las 200 muestras evaluadas en lo que va del año, las que fueron tomadas en diversos puntos de la ciudad.

Frente a la emergencia hídrica que enfatiza la sequía, tanto en los distritos de Bahía Blanca como en el de Coronel Rosales, el descenso de la cota de superficie del embalse de Paso de las Piedras inquieta por la cantidad y también por la calidad del agua que llega a los hogares.

"Frente a esta situación, no hay que descartar inconvenientes. Además, el otoño es una estación propicia para la floración de las algas", admitió Reimers.

En comparación con otras épocas de crisis, no hay denuncias por turbiedad, y las pocas registradas se relacionan con rotura de ductos o sobrepresión y los trabajos que se impulsan en la red.

Di Giglio dice que se asustó cuando vio tan bajo el nivel del dique. "En abril, con un promedio de 70 milímetros, sólo llovieron dos. Esto es muy preocupante. Encima, no hay conciencia del valor que tiene un recurso no renovable".

Hasta el laboratorio situado en el subsuelo de Alsina 65, llegan muestras que los profesionales toman a solicitud de escuelas, comercios, consorcios de edificios de propiedad horizontal, instituciones, Poder Judicial y Servicio Penitenciario.

"Chequeamos tanto el agua directa de red como la de los tanques. Justamente, los mayores problemas se advierten en los reservorios de comercios y complejos habitacionales que ahora, por ordenanza, deben ser higienizados y analizados una vez por año", indica Reimers.

Bromatología recibe pedidos espontáneos para los análisis o denuncias sobre la calidad. Frente a este último caso, se da intervención a Aguas Bonaerenses (ABSA) y al organismo de control de la Provincia (OCABA).

Di Giglio reitera que el agua de red está dentro de los rangos permitidos, tanto respecto de los elementos físicos como biológicos, y que con esa certeza resulta la más segura.

¿Por qué, entonces, tantos bahienses recurren a los filtros, bidones, surgentes o agua mineral? Di Giglio considera que, en la conciencia popular, perdura el miedo que viene de la época en que proliferaron las algas en Paso de las Piedras, cuando el agua parecía chocolate y tenía olor a geosmina, similar al veneno para hormigas.

"Cuando su calidad es buena, no hay mejor cosa que consumir el agua de red. Yo la tomo de la canilla", dice Reimers, quien alerta que los filtros se vuelven muy peligrosos si carecen del cíclico mantenimiento que les corresponde.

Respecto del agua de los surgentes, si bien reconoce que es apta, recomienda envasarla en botellas de dos litros y conservarlas en la heladera. Si se almacena en bidones, sugiere potabilizarlos a razón de dos gotitas de lavandina por litro y disponerlos en lugares frescos.

En cuanto a los dispenser , Reimers advierte que, cada vez que se cambia el bidón, es preciso desinfectar el conducto donde se apoya, puesto que allí se genera una importante contaminación. Acerca de las perforaciones, sostiene que es muy raro encontrar una napa sin arsénico ni flúor; por eso resalta la importancia de los análisis.

El de Bromatología, por su carácter de laboratorio zonal, extiende su labor a todos los municipios próximos. Ya sin inspectores propios, los que se integraron al cuerpo único (CUIM), las tomas sólo son cumplidas por los profesionales afectados al área: bioquímicos y técnicos en industrias alimentarias.

Reimers indica que la calidad del agua está controlada en toda la ciudad y que, en puntos extremos de la red, por caso General Cerri, funcionan plantas de cloración intermedia.

Procedimiento.

En cada muestra, se determinan aspecto, color, olor, sedimento, acidez, dureza total en carbonato de calcio, sólidos disueltos totales, cloruros, sulfatos, nitratos, nitritos, amonio, alcalinidad de bicarbonatos, materia orgánica, arsénico y fluoruros.

Cada muestra analizada comprende:

* Recuento aerobio mesófilo (bacterias banales) por mililitro.

* Coliformes totales por 100 mililitros.

* Escherichia coli en 100 mililitros.

* Pseudomona aeruginosa en 100 mililitros.

Riego de calles: Urgente a los surgentes

Para ampliar el tan reclamado riego de las calles de tierra, unas 4.000 en toda la ciudad, la Municipalidad comenzó a recurrir al surgente situado en las adyacencias del ex seminario La Asunción, aunque también proyecta utilizar, a corto plazo, por lo menos otros dos, que están fuera de servicio desde hace mucho tiempo, en los que habrá que acondicionar piletones de enfriamiento y colocar bombas.

El responsable de la secretaría de Obras y Servicios Públicos, Rubén Valerio, espera el permiso escrito de la Autoridad del Agua (ya tiene el verbal) para contar con el surgente enmarcado por las calles Punta Alta, Baigorria, Rojas y Necochea, donde podrán abastecerse los camiones de la delegación Las Villas.

En ese espacio de Villa Amaducci, abandonado por años y que inquieta a los vecinos porque allí se han producido hechos delictivos, se acondicionará el sistema eléctrico, para instalar una bomba común.

Valerio indicó que también se ajusta el surgente que está en la ruta 3 sur, sobre el paraje El Cholo, el que necesita una bomba de temperatura.

Las delegaciones comunales son constantemente demandadas por los vecinos que piden por un regador. En total, para atender esa necesidad, la Municipalidad dispone de 12 camiones-tanque.

El 27 de febrero de 1954, la por entonces empresa estatal Aguas Corrientes habilitó su primer surgente en Zelarrayán al 2.800. El pozo, de 696 metros de profundidad, tenía un caudal de 300 mil litros de agua por hora, a una temperatura de 58 grados.

La cuenca subterránea, con más de 40 pozos, fue explotada por organismos estatales y privados.

Hoy, sólo quedan en funcionamiento los de Alem al 1.600, 9 de Julio y el canal Maldonado, República Siria y De Angelis, y el de General Cerri. Hasta ellos, acuden miles de bahienses.

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