Bromas, chicanas y aire compinche en la reunión

Los dirigentes de la UCR vivieron el encuentro como un triunfo
Todos los dirigentes del Acuerdo Cívico y Social que ayer visitaron la Casa Rosada se fueron razonablemente satisfechos, pero los radicales mucho más que el resto.

"Tenemos un sabor a triunfo muy especial, el Gobierno que hoy nos recibió y nos escuchó a solas es el mismo que trataba de sacarnos de la cancha", dijo a La Nacion el senador Ernesto Sanz, testigo de los intentos kirchneristas (en general exitosos) de seducir intendentes y gobernadores de la UCR.

Superada ya esa etapa (casi no quedan radicales K), ayer los herederos de Raúl Alfonsín lograron su revancha cuando el Gobierno les reconoció su status de segunda fuerza nacional.

Por lo demás, la reunión incluyó algunas chicanas opositoras, que Randazzo esquivó con diplomacia y aire compinche.

La primera fue cuando el ministro dijo que el kirchnerismo había ganado "por dos puntos" en todo el país. "Si tu lectura es ésa, nunca nos vamos a poner de acuerdo", lo frenó Oscar Aguad, que le recordó que en Córdoba perdieron "9 a 1" y el 70% del electorado votó en contra. "En muchas cosas tenemos una lectura muy similar, tienen que entenderme", les pidió el ministro.

Poco después Gerardo Morales notó que Randazzo le aconsejaba hablar con el ministro de cada área ante sus planteos específicos. "Si me vas a mandar a hablar con los ministros no vengo más", le dijo medio en serio y medio en broma, y Randazzo cambió de estrategia.

También el cobista Daniel Katz se permitió bromear cuando el ministro les aseguró que el bloque kirchnerista tendría libertad de acción en el Congreso. "¿Como cuando no los dejaron declarar la emergencia por el dengue?", le disparó, al recordarle el llamado oficial que dio vuelta la posición del bloque.

Pero quizás uno de los mayores datos del día fue la presencia sorpresiva de Margarita Stolbizer, que a último momento desafió las órdenes de su jefa Elisa Carrió.

"Esa es la Margarita auténtica, rebelde y autónoma. Y su conducta que tantas veces perjudicó a la UCR hoy la beneficia", analizaba satisfecho un alto dirigente radical.

Temprano, Stolbizer había recibido una llamada del vicepresidente Julio Cobos, que le avisaba que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, le había dejado un mensaje en uno de sus teléfonos para invitarla a la convocatoria oficial, una idea que habían motorizado los propios cobistas.

Era un secreto a voces que Stolbizer no compartía la decisión de Carrió de no participar en la reunión, y una llamada alcanzó para convencerla de ir. Pero lo más sugestivo fue que Stolbizer llegó a la reunión junto con Katz, el representante del vicepresidente en la cita.

En el encuentro con Randazzo, la jefa del GEN explicó que la reforma política no debía tratarse en el Congreso (como pedía Carrió) sino en la Casa Rosada, porque el ámbito institucional partidario no es el legislativo. Tal vez un argumento para explicar su presencia ahí o un nuevo intento de diferenciarse de Carrió.

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