Brizuela reedita el 2001

No hace falta adentrarse mucho en la historia política provincial para advertir que nunca, ningún gobierno provincial, debe haber cometido tantos y tan groseros errores políticos y económicos como éste de Eduardo Brizuela del Moral; solo de muestra considérese éste de no operar en la solución de los problemas a través de funcionarios fusibles, que si fracasan deben renunciar. Prima un personalismo exagerado y peligroso.

Durante esta semana que comienza se multiplicarán las protestas de distintos sectores estatales en demanda de mejoras salariales; por caso, como lo informamos en Catamarcactual, hoy comienza otra vez un paro de la docencia que amenaza ser por tiempo indeterminado, en muchos municipios los conflictos tomarán un cariz distinto al que venían teniendo, mas grave claro, y a esos reclamos se sumarán el de otros sectores, la salud por ejemplo, que vienen también exigiendo mejoras.

Cualquier gestión de gobierno con sus arcas desfinanciadas y con semejante multiplicación de problemas a resolver debería instalar la discusión en el oficialismo radical sobre las medidas políticas y económicas que se requieren para hacer frente a esta encrucijada. No sirve de nada apelar solamente a la solución momentánea del dictado de la conciliación obligatoria; porque es como patear los problemas para las semanas venideras.

Es cierto, en Educación no aparecen las personas con el talento y la capacidad técnica como para hacer bien las cosas en materia de política educativa, porque sino hace rato ya debería haberse enlistado los problemas y las soluciones posibles, y más aun, a esta altura ya deberían estar revisando un orden de prioridades en materia política.

Pero hasta ahora nada. Todos los problemas debe enfrentarlos solo, como puede, mal casi siempre, Eduardo Brizuela del Moral, porque su gabinete carece de personas de relevancia técnica y política, que permanecen en sus cargos a la sombra de ese manto protector que es la buena imagen publica del primer mandatario. Pero eso tiene un límite. Brizuela del Moral ya experimentó otro mal momento político cuando debió abandonar la intendencia de la Capital y exiliarse políticamente en el Senado Nacional.

Muchas de las personas que rodeaban en aquel mal momento al hoy Gobernador, hoy siguen entornandoló, sus sobrinos Herrera, Sartor de Zurita, Juan Pablo Millan, Martha Torres de Mansilla, Mamerto Acuña, y se sumaron otras inteligencias múltiples, como las de Javier Silva, Genaro Collantes y Catalina Krapp, pero las soluciones de mediano plazo, ni hablar de las definitivas, no aparecen para problemas que son más graves y mas numerosos que los que no pudieron resolverse en el 2001.

No hace falta adentrarse mucho en la historia política provincial para advertir que nunca, ningún gobierno provincial, debe haber cometido tantos y tan graves errores políticos y económicos como éste de Eduardo Brizuela del Moral; solo como de muestra considérese éste de hacer piruetas políticas ante la escena pública, sin ninguna red de contención. Peligroso.

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