Brizuela no podría inaugurar el estadio en el Bicentenario

No estarían asegurados los fondos para que se termine la obra, que ya sufrió demoras y la paralización por problemas en el presupuesto.
A pesar del apuro de los técnicos oficiales por culminar una obra que es emblema de la administración Brizuela del Moral, el Gobernador no se daría el gusto de inaugurar el Estadio Único de Fútbol para el Bicentenario de la Patria, como pretendía. Es que no están garantizados los fondos para su culminación, a lo que se suman las demoras que se registraron en los trabajos, también por problemas financieros.

El subsecretario de Infraestructura Pública, Marcelo Zanotti, expresó ayer dudas sobre que se puedan cortar las cintas el próximo 25 de mayo. Y hasta dejó entrever que ni siquiera hay previsiones concretas sobre las partidas para pagar las certificaciones de obra.

"Se está haciendo lo posible para poder cumplir con esta expectativa, pero todo va a depender del presupuesto y del desarrollo de la economía provincial y nacional", dijo, ante una consulta de Radio Ancasti. Y agregó que si hay fondos disponibles la obra podría estar en mayo. "Si no, será en el transcurso de este año", agregó.

Aunque solapadamente, el funcionario puso en evidencia los problemas que tiene el oficialismo para obtener el financiamiento de obras cuya ejecución lanzó hace tiempo.

En este paquete están incluidos trabajos que son prometidos como solución estructural para los problemas en los servicios públicos, por cuya causa el Gobierno es muy cuestionado. También la obra del estadio recibió críticas desde distintos sectores.

Demoras

A mediados de enero, los obreros que trabajan en el Estadio paralizaron la obra a raíz de la falta de pago de algunos conceptos. No era la primera demora que sufrió el trabajo, ya que el año pasado la crisis financiera afectó el pago de las certificaciones a la contratista, y generó atrasos.

La decisión de construir un estadio de este tipo abrió un flanco de críticas al Gobierno. Entre ellas, se cuestionó que se haya avanzado con infraestructura no esencial, mientras se postergaron obras imprescindibles para mejorar la calidad de vida de la población, como las de agua, luz y gas.

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