Brizuela del Moral apoya al sector sojero, pero se olvida de los productores locales

Sólo un recorrido por las colonias agrícolas Nueva Coneta y del Valle del departamento Capayán, vale para reconocer el gran esfuerzo de los pequeños productores catamarqueños por subsistir, confinados a una realidad cada vez más adversa por la desatención del estado provincial.
A la falta de competitividad, capacitación y maquinaria de trabajo, se le suma ahora el fantasma de la disminución del caudal de agua para riego, por la puesta en marcha del Acueducto Pirquitas.

Productores de alfalfa y cítricos en su mayoría, expresaron su preocupación a las autoridades nacionales que llegaron a la provincia para bajar líneas de créditos blandos para pequeños emprendimientos productivos, por la total ausencia del estado provincial en la zona. Las quejas más enérgicas refirieron a la ausencia de una política hídrica que les asegure la sustentabilidad del servicio de agua para riego en la zona sur del Valle Central. Este recurso que ya es crítico en el área, por las escasas precipitaciones anuales, se verá afectado, de acuerdo a los productores por la puesta en marcha del Acueducto Pirquitas que el gobierno ejecuta para atender el déficit de abastecimiento de agua potable, en la Capital.

“El sector está cayendo año a año”, señalan los productores. “Nunca estamos seguros de que vamos a poder comercializar nuestra producción”. Según relataron, “frente a los emprendimientos diferidos asentados en la provincia, no se puede hacer nada porque la parte de la producción de no sirve para exportación, la tiran al mercado interno a precios irrisorios, afectando nuestra rentabilidad”.

A esta realidad, se suma la falta de maquinaria agrícola para atender las necesidades de unos 300 pequeños productores de ambas localidades. De acuerdo, a lo manifestado por el delegado municipal de Nueva Coneta, la cooperativa de productores de la localidad solo dispone de un solo tractor que se presta a cada productor para realizar las tareas de desmalezamiento y rotación de los terrenos. En Colonia del Valle, la cosa es peor, porque directamente no hay maquinaria agrícola, lo que obliga a los productores locales a pedir prestado el tractor a otra colonia.

Ambas colonias agrícolas, surgieron a fines de los `60 con familias que provenientes de la región cuyana se asentaron en terrenos expropiados por el estado catamarqueño. Sin embargo, los títulos de propiedad todavía no aparecen inhibiendo toda relación contractual de los productores.

Este dato, que salió de la boca de uno de los presentes a la reunión con las autoridades del Banco Nación, redundó en la mayoría de los productores que revelaron el total menosprecio del gobierno provincial a los reiterados reclamos de varios años, de los pobladores de Colonia del Valle.

Son en total, unos 300 productores de Colonia Nueva Coneta y Colonia del Valle que sobreviven aún relegados, mientras el gobernador de la provincia sale a apoyar públicamente a los sojeros de Entre Ríos, Corrientes, Salta, Chaco, Santa Fé y Córdoba. Todo un dato.

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