Británicas

El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados Británico, Mario Mansilla, le aconsejó al resto de los gremios que no pidan aumentos salariales. Antes había asegurado, junto al Gobierno, que el acuerdo con PAE garantizaba un futuro próspero.
A contramano del mundo, el curioso gremialista acordó ahora una reducción de las horas de trabajo (y de los sueldos) de sus representados, para facilitar que las empresas ahorren dinero, por la baja del crudo.

Le falta respaldarlas en el pedido de aumento de los combustibles para el mercado interno y completará una extraña parábola, desde aquel discurso triunfalista celebrando el refuerzo chubutense de las privatizaciones menemistas.

Ni a Mansilla, ni al Gobierno, se les ocurrió aplicar aquí el remedio que sí aplicará Santa Cruz: controlar de una manera más exhaustiva cuánto producen las empresas, para descartar posibles maniobras de evasión tributaria.

"Para pedir salarios siempre hay tiempo", le dijo Mansilla a los sindicatos docentes, que reclaman al menos una parte de la fiesta de los últimos cinco años.

"Nosotros somos solidarios con la intención de nuestro gobierno; acompañamos la decisión del gobernador. Tenemos que ser cautos en estas cosas que se están haciendo, ser concientes de la crisis que vamos a atravesar; es el momento de que aportemos ideas y criterios para que todos los chubutenses podamos salir juntos de esta situación", agregó el gremialista.

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