Las "brigadas de la nueva política" en acción contra las ideas ajenas

La ética del juecismo está en marcha. Patotas financiadas por el Partido Nuevo destruyen las carteleras del resto de los partidos políticos. Es una forma de "choreo", actividad cuyo rechazo está en la cúspide del programa electoral y de la prédica cotidiana de Luis Juez.
Han nacido las brigadas Nueva Política.

Son bandas de muchachos juecistas, financiadas por el Partido Nuevo que se dedican a destruir la publicidad política de todos los demás partidos.

Apenas Oscar Aguad salió a pegar carteles adjudicándose el plomizo debate televisivo, aparecieron los muchachos de Luis Juez a romperle los carteles, a arrancarlos, a pegarles otros encima. A destruirlos.

Uno podría decir que se trata de los incidentes propios de toda campaña electoral, de la disputa de los espacios publicitarios, de la pequeña guerra por las paredes que se establece en toda la provincia, en búsqueda de los mejores lugares para los carteles propios.

Pero no es eso.

Se trata de una pequeña patota cuyo único objetivo consiste en destruir la publicidad ajena.

A eso se dedican.

Y para eso cobran.

¡Qué raro que el candidato Depositario de la Ética Universal haga algo tan reñido con la ética más elemental de respeto a los rivales electorales! Porque esto que manda hacer es una forma de "choreo", actividad cuyo rechazo está en la cúspide de su programa electoral y de su prédica cotidiana.

Les roba a los rivales el dinero que ellos gastan pagando carteleras para la campaña.

Les roba la posibilidad de hacer conocer sus puntos de vista a los ciudadanos que van a votar.

Y esto lo hace Juez desde el llano, sin ejercer poder alguno en la provincia. Esto nos hace pensar acerca de qué podría pasar si la situación fuera distinta, si el jefe de la Nueva Política, si el comandante de la Ética Ciudadana tuviera algún poder y, en consecuencia, tuviera más recursos a disposición o bien pudiera contratar con fondos públicos a sus amigos para que hagan este trabajo totalmente irrespetuoso hacia la difusión de las ideas ajenas.

Arrancarles los carteles a los rivales políticos es tan poco ético y es tan patotero como sería un escrache, o el impedimento forzado de distribución de volantes, o sembrar de miguelitos el paso de una caravana rival o decenas de modos de impedir la difusión de las ideas ajenas, o interferir una señal televisiva o radial cuando se difunden ideas que no nos gustan.

Y todas son violentas.

Aunque no haya piñas ni palos, son violentas.

En realidad, tienen apenas una diferencia de grado con la agresión física. Una distancia que se puede sortear rápidamente, apenas uno de los perjudicados por la patota arrancacarteles intente defenderse o evitar que destruyan sus afiches.

Cabe preguntarse por qué Luis Juez no difunde sus propias ideas en lugar de destruir las ajenas.

Probablemente porque sea ése su estilo, su modo de ver la política: la descalificación del rival, el entorpecimiento de que digan lo que piensan, el impedimento de la difusión de sus ideas.

No hay que confundir esto con una "picardía política", categoría ésta presente en todas las elecciones.

No: se trata de intentos de amedrentar al rival.

Es la Nueva Política en acción.

Comentá la nota