Brasil presiona y ve más cercano el ingreso de Cuba a la OEA

Lo afirmaron a Clarín fuentes allegadas al presidente Lula da Silva. La Habana no es miembro de esa organización liderada por EE.UU. Pero su inminente entrada en el Grupo de Río es considerada el paso previo a ese histórico hecho.
Será una ceremonia rápida en medio de una multitudinaria reunión de jefes de Estado latinoamericanos que comienza hoy en Bahía. Pero servirá para lo que se perfila como uno de los mayores hechos diplomáticos regionales en años. El Grupo de Río formalizará el ingreso de Cuba a esa organización, que revitalizó su papel en el reciente conflicto entre Ecuador y Colombia.

La isla caribeña tenía algunos lugares regionales conquistados como miembro de cumbre Iberoamericana y participante de ALADI (Alianza Latinoamericana de Integración y Desarrollo). "Pero esto es mucho más abarcador. No hay que olvidar que el Grupo de Río continúa a otro célebre foro diplomático que fue el de Contadora de los años '80", recordó ante Clarín el asesor internacional del presidente Lula da Silva, el profesor Marco Aurelio García.

Explicó que el gobierno de Lula ha trabajado para esta decisión desde hace más de un año y dijo que esto representa que América latina da su bendición "al fin inmediato del embargo" estadounidense a la isla. "Pero esta cumbre no es contra EE.UU.", aclaró el asesor.

Según precisó García, "sería bueno que el presidente (electo) Barack Obama haga una buena lectura de las nuevas realidades en América latina y el Caribe".

En cuanto a un eventual retorno de Cuba a la OEA, el asesor de Lula sostuvo que esto depende más de la isla que de la Organización de Estados Americanos. "Por el momento, no lo veo factible en el cortísimo plazo".

Otros colaboradores de Lula en Brasilia dijeron que ese cambio de posición deberá naturalmente sobrevenir con el fin del embargo que podría decretar Obama. Sin embargo, entienden que "no será un proceso fácil pero tampoco creemos que se demore mucho". Si Brasil se empeñó tanto en que Cuba entre al Grupo de Río es porque lo consideró "el camino más rápido para poner fin al aislamiento económico al que se sometió a Cuba. Lo interesante es que ocurre justo en vísperas del 50 aniversario de la Revolución", dijo García a esta enviada.

Pero también hay otras razones menos románticas. Brasil comenzó a promover la cumbre ya a fines de 2007. Y justo eligió realizarla el día en que Obama será consagrado por el Colegio Electoral de su país como el nuevo presidente de Estados Unidos. Cuando se gestó la Cumbre de América Latina y el Caribe para el Desarrollo (CALC es la sigla), nadie sabía el nombre ni el credo político del futuro jefe de Estado norteamericano. Obama era apenas un proyecto. Pero Lula ya tenía en mente que, fuera quien fuera el sustituto de Bush -con quien el brasileño supo cultivar una óptima relación- debía existir un gesto de "autonomía regional" (como definió la fuente de este diario) para negociar las relaciones con el nuevo gobernante norteamericano desde una posición más fuerte.

De paso, Brasil tendría otro beneficio: continuar como el "garante de la pacificación regional". Algo así como una "doctrina Monroe" latinoamericana. De hecho con Bush, Lula tuvo mucho margen de maniobra para evitar catástrofes políticas regionales. Y sin duda, sea cual fuere el próximo gobierno brasileño, obviamente también le interesará mantener ese estatus. Hay también detrás de esto intereses económicos brasileños. No es preciso abundar en detalles. Basta recordar que este año Lula estuvo dos veces en La Habana y ahora recibe a Raúl Castro el jueves 18 en Brasilia. De todas esas citas han salido acuerdos económicos, culturales, de inversiones, entre otros rubros.

Por todo esto, se justifica la alegría que reinaba en el Palacio del Planalto (la casa de gobierno de Brasil) y en Itamaraty. Además, 29 jefes de Estado estarán presentes estos días en Costa do Sauípe, el lujoso complejo hotelero que queda a 70 kilómetros de Salvador. Con cuatro cumbres simultáneas -Mercosur, Unasur, Grupo de Río y finalmente la flamante CALC- Lula puede ser exitoso en su última gran jugada diplomática: consolidar a Brasil como un líder regional. Pero nada es tan simple en este mundo. No deja de ser sugestivo que el tema energético seguirá siendo una preocupación central en la agenda de EE.UU. con la región.

Tanto que en una entrevista concedida recientemente al diario brasileño O Globo, el embajador norteamericano en Brasil, Clifford Sobel, sostuvo que para el presidente electo Obama, como lo fue para Bush, será de primera importancia en la relación entre la primera potencia y la potencia regional "la cuestión de cómo se arreglará Brasil para explotar el petróleo existente en la llamada capa pre-sal". "Hemos discutido, por ejemplo, cómo podrían operar las grandes compañías del área", sostuvo el diplomático.

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