Brasil negó haber estado involucrado en el retorno

Amorim dijo que Zelaya llegó por su cuenta
NUEVA YORK.- El canciller brasileño, Celso Amorim, negó ayer que su gobierno hubiera participado del planeamiento del regreso a Honduras de Manuel Zelaya, que ayer se refugió en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.

"Hablé personalmente con Zelaya y le di la bienvenida al territorio brasileño", dijo el canciller, que advirtió que cualquier amenaza a Zelaya, a la embajada de Brasil o a sus funcionarios será considerada por Brasilia "una grave violación del derecho internacional".

"[La presencia de Zelaya] en Honduras ciertamente es un hecho nuevo, que junto con varias medidas de la comunidad internacional, creo, facilitará un diálogo para que se encuentre rápidamente una solución [a la crisis que atraviesa el país centroamericano]", agregó Amorim desde Nueva York.

Según Amorim, "Brasil no tuvo ninguna interferencia" en los hechos conducentes a la presencia de Zelaya en la embajada, sino que se limitó a concederle el permiso para entrar, solicitado poco antes de su llegada. "El presidente dijo que llegó a Honduras por medios propios y pacíficos", indicó Amorim. "Declaró su intención de iniciar un diálogo con las fuerzas políticas para que se pueda llegar a una solución rápida", agregó el canciller.

Amorim indicó que se había comunicado con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y con el gobierno norteamericano para asegurarse de que no exista ningún tipo de amenaza contra la seguridad de Zelaya ni contra el personal de la embajada. Brasil rompió relaciones diplomáticas con Honduras tras el golpe de Estado y carece de contactos formales con el gobierno golpista.

El canciller insistió en que el regreso del presidente y su refugio en la embajada fue una iniciativa de Zelaya sin intervención brasileña.

"Nosotros no planeamos nada", dijo, y relató que "una hora antes de la llegada de Zelaya, una diputada hondureña llamó a la embajada de Brasil en Honduras diciendo que la esposa de Zelaya quería hablar con el encargado de negocios" de esa sede diplomática para "preguntar" si el mandatario depuesto "podía refugiarse allí".

El encargado de Negocios, Francisco Catunda, se comunicó con la cancillería, y Amorim, previa consulta con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, autorizó la entrada de Zelaya en la embajada. "Nos informaron que el presidente Zelaya estaba en las inmediaciones; nos preguntaron si podía venir a la embajada y le dimos la autorización", precisó.

El embajador brasileño ante la OEA, Ruy Casaes, ratificó que Zelaya llegó por sus propios medios a la embajada de Tegucigalpa, e indicó que se encuentra allí "como huésped".

"El gobierno de Brasil reafirma su posición de que es la OEA quien debe seguir el papel negociador", subrayó Casaes.

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