Brasil: Lula vuelve este lunes al trabajo, luego de sufrir un pico de hipertensión

El mandatario brasileño retornará hoy a sus actividades oficiales, luego de que el miércoles sufrió una crisis de hipertensión. Anunció que no reducirá su nivel de trabajo ni cancelará viajes. "Mi salud está perfecta", señaló
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, retornará este lunes al trabajo luego de cuatro días de reposo absoluto tras haber sufrido en la noche del miércoles una crisis de hipertensión por la que estuvo hospitalizado durante algunas horas.

El presidente, de 64 años, anunció que no reducirá su nivel de trabajo ni cancelará viajes pese al alza de la presión arterial que sufrió el miércoles por la noche en Recife, que lo obligó a cancelar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. "Mi salud está perfecta", dijo Lula ayer en San Pablo luego de realizarse un amplio chequeo médico en el Instituto del Corazón (Incor).

Según la agenda divulgada por la Secretaría de Prensa de la Presidencia, Lula comenzará su jornada laboral con reuniones con asesores en la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada. Luego participará de la apertura del año judicial, tras el receso de enero, durante un acto a realizarse en el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), acompañado por los titulares de la Cámara de Diputados, Michel Temer, y del Senado, José Sarney.

Después, en el Centro Cultural Banco do Brasil (donde funciona temporalmente la presidencia por las reformas edilicias en el Palacio del Planalto), asistirá a una reunión de evaluación del programa Territorios de la Ciudadanía, un plan social de desarrollo económico-educativo destinado a las ciudades pequeñas del país.

Tras almorzar, el presidente tiene previstas reuniones con sus colaboradores y a las 16 participará de la ceremonia de presentación de las credenciales de los nuevos embajadores de Cuba, Paquistán, Panamá y Corea del Sur en Brasil. El primer día después del reposo recomendado por los médicos terminará, según la agenda oficial, con la ceremonia de apertura de 100 escuelas técnicas federales, en un hotel de Brasilia.

El mandatario atribuyó su problema de presión arterial a su falta de descanso y a las pocas horas de sueño, producto de sus viajes por varias ciudades brasileñas la semana pasada.

"Tenemos mucho por hacer todavía; vamos a tener que encontrar la manera porque tenemos que seguir viajando por el país para seguir de cerca todo lo que se está haciendo", dijo el presidente.

Este año es clave para Lula ya que, además de ser el último de su segundo mandato consecutivo, será la primera vez que no se presentará como candidato desde las elecciones de 1989, tras la restauración democrática. Entre febrero y marzo deberá lanzar oficialmente como candidata a sucederlo a la jefa de ministros Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT).

El escenario en el corto plazo es de una alta dosis de negociación política dado que Lula defiende incorporar como candidato a vicepresidente a un dirigente del aliado Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). Entre los nombres citados como compañeros de la fórmula de Rousseff están el presidente de la cámara baja, Temer; el ministro de Comunicaciones, Helio Costa, y el titular del Banco Central, Henrique Meirelles, todos del PMDB.

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