Brasil intenta bajar los decibeles del debate

En medio de fuertes controles policiales, llegaron doce presidentes del bloque. Lula telefoneó a Chávez y desayunaría hoy con él. Uribe concilia pero no retrocede.
Brasil encabezaba ayer los esfuerzos para bajar las crecientes tensiones en la región por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, mientras presidentes de las doce naciones que integran la Unasur llegaron durante la tarde y anoche, en medio de fuertes medidas de seguridad que "blindaron" la ciudad.

El hotel Llao Llao, en las afueras de la ciudad, quedó listo para recibir a los doce jefes y jefas de Estados de la Unasur, que sesionarán en forma extraordinaria a raíz de la gravedad que adquirió la presencia de tropas de Estados Unidos en siete unidades militares de Colombia.

La presidente Cristina Fernández llegó poco antes de las 23 acompañada por el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, entre otros funcionarios.

Las deliberaciones comenzaran a las 10 y durarán hasta las 13.30 en medio de un fuerte despliegue de seguridad que comprende a todo Bariloche y unos 40 kilómetros a la redonda, con la presencia de unos 3.000 policías, gendarmes, unidades de asalto y helicópteros, a lo que debe agregarse los propios efectivos de seguridad que llegaron desde los países miembros de la Unasur.

En el plano diplomático. Brasil lidera los esfuerzos por llevar agua al molino de la paz en la región, luego de la amenaza de Venezuela de romper relaciones con Bogotá por su acuerdo de seguridad con Washington. "Frenar esas tensiones es un requisito fundamental para continuar la integración", adelantó Marcelo Baumbach, portavoz del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

El ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, precisó que los temas del encuentro serán las garantías que su país reclama a EE.UU. por su presencia en bases colombianas. Preguntado sobre si en su viaje a Colombia fueron acordadas las garantías que Brasil quiere Jobim respondió: "lo vamos a conversar en Bariloche". La prensa brasileña reveló ayer que antes de viajar a Bariloche Lula da Silva llamó por teléfono a su par venezolano Hugo Chávez para intentar convencerlo de adoptar una posición moderada en la cumbre. Durante la charla, que se prolongó por 30 minutos, Chávez reiteró que se dispone a "hacerle guerra a Colombia" si el gobierno de Uribe ratifica el acuerdo. Las mismas fuentes informaron que Lula decidió desayunar con Chávez hoy en Bariloche, antes de la apertura oficial de la cumbre, con el objetivo de "acercar las posiciones de Brasil y Venezuela y evitar el aumento de las tensiones ".

En ese contexto, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, a través de voceros que llegaron a esta ciudad, hizo saber que pondrá el acento en aclarar que "no habrá ninguna base estadounidense" en su país, ni tránsito de militares en su territorio y que el Acuerdo de Cooperación en Defensa (ACD) con EE.UU. "no afectará a terceros estados". Pero advirtió que "Colombia no va con la intención de sentarse en la silla de los acusados, Colombia va, con la frente en alto, a pedir reflexiones profundas ", sostuvieron las fuentes.

El mandatario de Uruguay, Tabaré Vázquez, fue el primero en arribar a Bariloche. Poco después llegó el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Ecuador es, junto a Venezuela y Bolivia, uno de los países más críticos del acuerdo, pero Correa viajó a Bariloche "con espíritu conciliador" según su canciller, Fander Falconí. El tenor del debate que podría ocurrir en el Llao Llao abrió en tanto la discusión sobre si será televisado en directo o se emitirán tramos editados. Uribe reclamó televisación en directo.

Chávez anticipó que la reunión de Unasur será "muy difícil y complicada" . "Yo me estoy preparando bien, estoy digiriendo estos documentos (...) uno tiene que buscar por dónde anda la verdad...", declaró.

La cumbre cerrará con un almuerzo en el que los mandatarios podrán optar por "lomo a la Bariloche" o una "trucha Llao Llao", cuyo disfrute dependerá de cómo haya sido el debate.

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