Brasil hace su entrada en América Central

Por ANDRES OPPENHEIMER

MIAMI.- El viaje del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, a América Central, la semana pasada, pasó casi inadvertido, pero puso de relieve un interesante fenómeno: la creciente influencia de Brasil en una región que tradicionalmente ha sido vista como el patio trasero de México.

Este fenómeno, que me llamó la atención al leer un artículo del 4 del actual en el sitio de Internet www.infolatam.com, es una nueva evidencia del creciente papel de Brasil como líder regional latinoamericano en la última década.

A pesar de que es el país más grande y populoso de América latina, Brasil fue durante mucho tiempo un gigante dormido, que no quería tener mucho que ver con sus vecinos ni involucrarse en los conflictos políticos de la región, en la que muchos bromeaban con que Brasil era un "dinosaurio vegetariano".

Pero desde fines de los 90, cuando Brasil puso su economía en orden, el país aumentó gradualmente su liderazgo político y económico en la región.

En 2000, lanzó las cumbres sudamericanas, que excluyeron automáticamente a México y dejaron al gobierno brasileño en el lugar de líder indisputado de la región.

En 2008, Brasil llevó al grupo un paso más allá con la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), y se convirtió en anfitrión de la primera cumbre de América latina y el Caribe, sin la presencia de Estados Unidos.

Ahora, Brasil está poniendo sus ojos en América Central. El viaje de Lula a El Salvador, Guatemala y Costa Rica, la semana pasada -mientras la atención de la región se concentraba en la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Honduras para levantar la suspensión de Cuba en la OEA-, fue el tercero del presidente brasileño a la zona en los últimos 13 meses.

La visita del 29 de mayo de 2008 de Lula a El Salvador fue la primera de un presidente de Brasil a ese país.

El año pasado, Brasil se unió al Sistema de Integración de Centro América (SICA) -bloque económico conformado por siete gobiernos del área centroamericana- en carácter de "observador regional" y anunció su plan de unirse al Banco Centroamericano de Integración Económica como miembro extrarregional.

Préstamos y programas

Además, Brasil ha iniciado negociaciones para firmar un acuerdo de comercio preferencial entre América Central y el bloque económico sudamericano, el Mercosur.

Por añadidura, Brasil ha incrementado su asistencia técnica a Guatemala para crear programas de reducción de la pobreza, ha concedido préstamos blandos a ese país para que compre seis aviones Supertucano, de producción brasileña, y ha puesto en marcha una planta experimental de etanol en El Salvador.

Marisol Argueta, que fue ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador hasta el 1° del actual, me dijo en un diálogo telefónico que aunque Brasil ha asumido un papel de mayor protagonismo en toda América latina, "el fenómeno se nota mucho más en América Central, porque hasta hace dos años las relaciones con Brasil eran casi inexistentes".

Aunque México y, cada vez más, Venezuela son los socios económicos latinoamericanos más importantes de América Central, el papel de Brasil está creciendo rápidamente.

El comercio bilateral de esa región con México es de 4400 millones de dólares por año, mientras que el comercio con Brasil es de 1200 millones de dólares, según cifras oficiales.

Pero los avances más importantes de Brasil en América Central posiblemente sean políticos y quizá sirvan como contrapeso a los esfuerzos venezolanos para apuntalar a grupos radicales de izquierda en la región.

Aliado ideológico

El nuevo presidente de El Salvador, el izquierdista Mauricio Funes, cuya esposa es brasileña y fue activista del Partido de los Trabajadores de Lula, dijo la semana pasada: "Mis dos referentes son Barack Obama y Lula da Silva, mi amigo personal".

Mientras el presidente de Brasil asistió a la ceremonia de asunción de Funes, el presidente venezolano, Hugo Chávez -quien oficialmente había financiado a alcaldes partidarios de Funes por medio de ventas de petróleo subsidiadas-, estuvo notoriamente ausente. Más tarde Chávez alegó que se había quedado en casa por razones de seguridad.

"Brasil es bienvenido en América Central como aliado estratégico e ideológico", me señaló Manuel Orozco, un experto en la región del Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

"Lula representa el punto de equilibrio político-ideológico que la región trata de lograr internamente."

Mi opinión: la buena noticia es que la creciente presencia de Brasil en América Central será un buen ejemplo económico y un contrapeso a la influencia de Chávez en la región.

La mala noticia es que la política exterior de Brasil es inusualmente egoísta y ha mostrado poco interés en defender los derechos humanos o en cumplir con compromisos regionales para la defensa colectiva de la democracia.

Si en vez de elogiar públicamente a Chávez y a la dictadura cubana mientras negocia en privado una mayor presencia de empresas brasileñas en esos países Lula se abstuviera, al menos, de ofrecer apoyo moral a los gobernantes autoritarios, les haría un enorme favor a Brasil y al resto de la región.

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