Brasil frena sus importaciones para protegerse

Anunció que impondrá licencias no automáticas para “retrasar” el ingreso de mercancías. Afecta al 70% de los envíos de Argentina.
Buenos Aires. El gobierno de Brasil anunció ayer que impondrá licencias no automáticas al 60% de sus importaciones, un día después de que la Comisión del Monitoreo del Comercio Bilateral se reuniera en Buenos Aires para analizar la marcha del intercambio entre los dos socios del Mercosur.

La medida, que es de carácter general ya que afecta a mercaderías de todos los orígenes, impacta aún más sobre los envíos de la Argentina debido a que abarca más del 70% de los principales rubros exportados hacia el país vecino. Con esto Brasil busca reducir el impacto de la crisis global en la balanza comercial, que en lo que va de enero de 2009 tiene un déficit inédito de U$S 600 millones.

Según informaron medios brasileños, las medidas no salieron a través de una "portaria", equivalente a un decreto o resolución, sino a una orden impartida a los agentes del comercio exterior por el Ministerio de Desarrollo a través de la red Sicomex.

El gobierno brasileño sostiene que con la medida, consistente en demorar 60 días las autorización de importación, se busca "mejorar el control estadístico" de las compras externas.

Sin embargo, el economista de la consultora Abeceb.com, Mauricio Claverí, subrayó que "hace 20 años que Brasil no adopta una medida de este tipo”. Un país que "se ha comportado más liberal que la Argentina en el tema de las importaciones".

La medida afecta a productos de 17 sectores, entre los que se encuentran la industria de molienda de trigo, plásticos, hierro y acero, obras de hierro fundido, cobre y aluminio, bienes de capital, máquinas y aparatos eléctricos, textiles o automóviles y piezas para vehículos. En su mayoría productos que no exporta la provincia, adelantaron desde ProMendoza (ver aparte).

Medios brasileños atribuyen la regla a un intento del Gobierno de Luiz Inacio Lula Da Silva por equilibrar la balanza comercial.

El diario Folha do Sao Paulo dijo que el Gobierno "adoptó una serie de barreras no arancelarias al ingreso de la gran mayoría de productos importados”.

“Medida que implica un cambio significativo en la ruta de la política de comercio exterior de Brasil", aseguró el vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior, José Augusto de Castro.

Luego de varios años de comercio internacional favorable, Brasil tendrá en enero un déficit de la balanza del orden de los U$S 650 millones.

Durante la jornada anterior, el secretario Ejecutivo del Ministerio de Desarrollo de Brasil, Ivan Ramalho, afirmó en Buenos Aires que su gobierno y el de Argentina estaban "muy preocupados" por el rápido deterioro que está mostrando el intercambio.

Sólo con la Argentina, que se ubica en segundo lugar como socio comercial brasileño con U$S 30.000 millones en 2008, el deterioro alcanza al 40% del flujo.

Ramalho se reunió con el titular de la Secretaría de Industria, Fernando Fraguío, en el marco de los periódicos encuentros de la Comisión de Monitoreo.

"Seguramente se ha manifestado. Hay ciertos acuerdos que no trascienden. Ramalho le debe haber dicho a Fraguío. Aunque dicen en Brasil que los tomó de sorpresa a ellos mismos", dijo Claverí. El economista consideró que, debido a la experiencia Argentina, la medida "puede afectar en los primeros meses" pero que luego "el flujo se estabiliza".

"Parece una medida preventiva. Brasil debe querer saber a quién le están comprando y cuánto.

Tal vez estén interesados en algún origen en particular, como Asia", explicó el economista.

Claverí, en tanto, estimó como poco probable que el país vecino intente ensayar una devaluación del real para equilibrar su balanza, al indicar que "genera mayor presión sobre la deuda de sus empresas y presiones inflacionarias que van en contra de las metas que tiene el Banco Central".

No a un salvataje

Por su parte, el presidente Lula aseguró ayer también que los fondos que su gobierno utiliza para combatir los efectos de la crisis financiera global no son usados para salvar empresas y que las tasas de interés deberán adecuarse al "momento histórico" de desarrollo de la economía local.

"No estamos colocando dinero para salvar empresas, pero sí para mantener inversiones nuevas", sostuvo Lula, quien resaltó que la economía de Brasil pasa por una "buena" fase, aunque el principal problema está en el crédito.

"Brasil, gracias a Dios, está en una situación mucho mejor que la mayoría de los países desarrollados en relación a la crisis. Tenemos un mercado interno en potencia, pero hay un problema de crédito", indicó el presidente a periodistas en San Pablo, luego de visitar al vicepresidente José Alencar, internado tras pasar por una nueva cirugía para retirarle tumores abdominales.

Lula indicó que el gobierno igual mantiene los planes básicos trazados antes de la crisis: "Están mantenidas todas las obras importantes y vamos a cortar lo que podamos, pero solamente en costos y no en inversión".

Pero Lula también se refirió a uno de los puntos más reclamados por los empresarios y ahora también por los sindicatos, el recorte de las altas tasas de interés en Brasil.

"Creemos que es preciso que las tasas de interés sean adecuadas al momento histórico que vive Brasil", indicó Lula, quien pidió ajustarlas en bancos públicos y privados "para que vuelvan a la normalidad" y así los brasileños vuelvan a comprar generando más empleos en las empresas. "Sólo así la rueda de la economía va a girar", resaltó el Presidente.

La semana pasada el Banco Central brasileño bajó de 13,75% a 12,75% al año la tasa básica Selic.

Este martes se anunció que Lula convocó para el lunes próximo una reunión ministerial para discutir con el gabinete los efectos de la crisis en la economía y eventuales nuevas medidas para abordarlos. Agencia DyN

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