Brasil, el favorito que quiere acabar con las sorpresas norteamericanas.

En la final, el equipo de Dunga enfrentará hoy a los Estados Unidos, que viene de dar la gran nota al eliminar a España.
Hace 10 días, cuando se enfrentaron en Pretoria, nadie hubiera apostado un céntimo a que volverían a encontrarse hoy en la final. No por Brasil, obviamente, que con el 3 a 0 cimentó su condición de favorito al título en la Copa de las Confederaciones. Por entonces, cualquier pálpito o pronóstico le daba poco crédito a los Estados Unidos, que al recibir una goleada no se le veía ningún futuro en la competencia. La derrota se sumaba a la que había sufrido en la primera fecha (1-3 ante Italia). La etapa clasificatoria parecía un mero tránsito de las potencias a la definición. El debate y las especulaciones se limitaban a desentrañar quién se quedaría fuera de la final entre Brasil, España e Italia. El resto parecía no contar. Muchos se ilusionaban con un choque entre Brasil y España, el seleccionado que desde hace más de un año recuperó el valor del juego asociado y cuidado de la pelota que históricamente fue patrimonio de los pentacampeones mundiales.

Las previsiones empezaron a quedar desacomodadas cuando Estados Unidos, al que se le auguraba una salida por la puerta chica, se metió en las semifinales por la ventana: producto de su 3-0 a Egipto y del mismo resultado con que Brasil despachó a Italia. Después sí, los socceros exigieron un pasillo de reconocimiento con el 2 a 0 a España que los llevó a la final de hoy. Defensa compacta, una gran condición atlética y un afilado oportunismo norteamericano para aprovechar los descuidos de España le dieron forma a una sorpresa que cambió la dinámica del torneo.

Más allá de este batacazo, y hasta que los hechos demuestren lo contrario, Brasil es el candidato al título en el partido que disputará esta tarde, a las 15.30 de nuestro país, ante los Estados Unidos. Los campeones de la Copa América buscarán la tercera corona, tras las obtenidas en Arabia Saudita ?97 y Alemania ?05. Si triunfan, igualarán la campaña de Francia en 2003, cuando ganó todos los encuentros para ser campeón.

Brasil se impuso en los cuatro cotejos, con 11 goles a favor y 3 en contra. Su máximo anotador es Luis Fabiano, con tres. Lejos del jogo bonito , el equipo de Dunga es pragmático y certero. No necesita dominar los desarrollos para establecer diferencias en el marcador. Puede desnivelar con su poderío aéreo (Luis Fabiano, Juan y Felipe Melo marcaron de cabeza en jugadas de estrategia), de tiro libre (Dani Alves, en el agónico éxito sobre Sudáfrica) o en los vertiginosos contraataques que pasan por los pies de Kaká, Robinho y Luis Fabiano (descartó que su estado febril tenga relación con la gripe A y aseguró que hoy será titular).

Dunga refuerza en Sudáfrica su autoridad con decisiones que no le hacen lugar al populismo. Se mantuvo firme en la postura de no convocar a un decadente Ronaldinho ni en dejarse tentar por la enésima resurrección de Ronaldo en Corinthians. Sobre el primero, que apenas entregó algunos chispazos en Milan, Dunga fue distante: "Depende de él. Para estar en la selección hay que rendir al máximo".

Brad Bradley, director técnico de Estados Unidos, calificó de "histórico" el día de hoy. Y se sumó al lema "Yes, we can" (Sí, podemos) del presidente Barack Obama. "Trabajamos para él, ¿no?", se preguntó con una sonrisa cuando lo consultaron por la analogía entre el dicho del primer mandatario y su aplicación en el fútbol. Los norteamericanos perdieron los dos primeros partidos (ante Italia y Brasil) cuando tenían un jugador menos por expulsión. "Quiero ser campeón", dijo el volante Benny Feilhaber, que nació en Río de Janeiro y desde los 6 años vive en los Estados Unidos.

2,7 millones de euros recibirá de premio el campeón; la escala de las demás recompensas es la siguiente: 2°, 2,3 millones; 3°, 1,9, y 4°, 1,6.

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