Brasil entró en recesión, pero confían en salir pronto de la crisis

Entre enero y marzo el PBI decreció 0,8%, luego de una fuerte contracción en el trimestre anterior. El presidente Lula dijo que la noticia lo puso "triste", pero él y otros funcionarios creen que a fin de año habrá una economía en crecimiento.
La crisis económica internacional, que jibarizó la economía del planeta, también derrumbó popularidades de los líderes. Menos en unos pocos lugares: Brasil, entre ellos. Cifras oficiales de ayer confirman que el PBI decreció 0,8% en el lapso enero-marzo, luego de una contracción de 3,6% en el período octubre-diciembre. Dos trimestres consecutivos con cifras negativas implican que el país está en recesión. Sin embargo, lejos de retroceder, el prestigio interno del presidente Lula da Silva va en aumento: pasó de 78% de aprobación en marzo a 80% en junio, como lo reveló ayer una encuesta de Ibope, una consultora insospechada de tendencias filo gubernamentales.

El ministro de Hacienda Guido Mantega se manifestó hasta "satisfecho" con los resultados económicos. "Fue mucho mejor que las proyecciones de los economistas, que hablaban de una caída de 2 a 3%", indicó el ministro. Y agregó: "El segundo trimestre (que terminó en junio) va a ser positivo, aunque aún con modestia. Y en el tercero vendrá una recuperación algo mayor. Creo que el año terminará en forma satisfactoria, con una economía en calentamiento". Mantega indicó que la caída del PBI fue empujada por un retroceso en las inversiones de la industria manufacturera. Pero lo que salvó al país de los catastróficos números vistos en las grandes economías fue el consumo de las familias y del gobierno. Eso "significa que el mercado interno sostuvo el nivel de actividad. No dejó que cayera a niveles más bajos". De hecho, de acuerdo a los resultados apuntados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), la institución encargada de elaborar los índices nacionales, el rubro "gastos de familias" creció 0,7% en el primer trimestre de este año respecto del cuarto trimestre de 2008. La suba fue mayor aun con relación al primer trimestre del año pasado: 1, 3 %. En la otra punta, la industria pesada -que explica buena parte del PBI local- como también de las exportaciones, fue el sector más afectado por la crisis. El ministro sostuvo: "Ya hay señales nítidas de recuperación". Y citó un aumento de ventas del sector automotor que, por tratarse de una rama industrial de alto valor agregado, genera actividad y empleo en múltiples sectores. Fue tan importante la contribución de esta rama productiva que llegó a provocar un efecto positivo de arrastre sobre la propia industria de Argentina. Mantega dio otros datos: "También crecen las inversiones en gas y en energía, a un ritmo superior a lo esperado. Se ha reconstituido parte del crédito que faltó en el primer trimestre y los bancos ya empiezan a actuar. Caen las tasas de interés y el volumen de crédito está mejorando, aunque aún se halla lejos de lo necesario para la economía".

Fue todo esto lo que garantizó al presidente Lula da Silva no sólo conservar sino hacer crecer la imagen positiva que cosecha en la población. De acuerdo con Ibope, la cantidad de entrevistados que considera que su gobierno actuó bien ante la crisis subió 4 puntos, para alcanzar 68%. Paralelamente, bajó de 19 a 16% la proporción de quienes desaprueban su gestión. Aumentó, también, en forma significativa la cantidad de personas que ven a Brasil como más preparado para enfrentar la crisis. En marzo sólo 39% creía que su país estaba en condiciones de salir bien parado; ahora son 48%. Y, tal vez, lo más definitorio es que más de la mitad de los entrevistados indicó que no ha alterado ni pretende hacerlo, sus hábitos de consumo.

Aun así nadie se anima a cantar victoria. Y el ministro Mantega menos que nadie. El considera que no le resultará fácil "asegurar un crecimiento de 1% en 2009", tal como figura en la previsión presupuestaria del año. El colaborador de Lula indicó que para obtener ese resultado, "el gobierno tendrá que continuar tomando iniciativas para estimular la economía, las inversiones y el mercado interno. Creo que es un desafío posible de alcanzar". El presidente Lula declaró anoche que se puso "triste" con los resultados negativos del primer trimestre del año. Para él, Brasil venía con un crecimiento extraordinario hasta septiembre del año pasado, cuando desembarcó la crisis mundial. Aun así, destacó que los resultados apuntados por el IBGE, entre otros, "no fueron una catástrofe como dijeron que iba a ser".

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