Brasil, entre los más afectados por la estafa del gurú Madoff

Estarían en juego unos US$ 7.500 millones. Hay dos bancos perjudicados.
El tendal que dejó Bernard Madoff, el financista de Estados Unidos que estafó al mundo por US$ 50.000 millones, no perdonó tampoco a Brasil. Bancos de este país figuran entre las principales "víctimas" del desfalco de la Madoff Investment Securities Group (MIS).

Según reveló en su edición de ayer el diario Estado de Sao Paulo, en Brasil el "representante" del MIS era otro grupo, el Fairfield Greenwich, que se encargaba de distribuir los "productos de inversión" de Madoff entre bancos brasileños. En la lista figuran algunos de primerísima línea como el Itaú, la entidad de los Setúbal que hace poco menos de un mes anunció la "operación del siglo": la compra del Unibanco de otra patricia familia brasileña, la de los Salles. Entonces, a través de una gran jugada de marketing, aquella adquisición-asociación fue mostrada al mundo como uno de los hechos más promisorios del sector bancario brasileño. Tanto que el nuevo holding pasó a revistar como el mayor banco de bandera verde-amarilla.

Ahora, salta a la luz una historia mucho más compleja y oscura. El Itaú, al igual que el Safra y otros cuyos nombres no trascendieron, están muy afectados por la quiebra fraudulenta de Madoff. El ex presidente del Nasdaq se movía a través de "vendedores" de renombre, como es el caso de Fairfield. Esta institución admitió haber vendido "productos" de los fondos buitres manejados por Madoff por unos 7.500 millones de dólares. Tenían como gerente en el país a una mujer carioca, cuyo nombre según el diario Estado figuraba en el site oficial del Fairfield.

Según Estado, el Itaú se encargaba de distribuir los productos del fallido fondo americano entre sus clientes VIP. Lo hacía a través de una sucursal en el exterior: el Itaú Europe. En cuanto al Safra, admitió haber vendido aplicaciones financieras en el Madoff Group pero aclaró que sólo lo hizo por pedido de sus propios clientes. El diario de San Pablo investigó entre estudios de abogados calificadísimos y algunos admitieron que habían recibido llamados telefónicos para consultas sobre sus inversiones. Hubo quienes confesaron haber perdido hasta un millón de dólares.

Según inversores, Madoff había puesto sus ojos en Brasil por la cantidad de dinero que se manejaba en este país y porque numerosas empresas brasileñas procedieron estos últimos años a abrir su capital en las bolsas. Muchos de los afectados saben que es imposible recuperar sus dineros en juicios contra el ex presidente del Nasdaq. Después de todo, sólo le sobraron algunas migajas de las enormes sumas que llegó a controlar. Algo así como unos US$ 300 millones. Pero en Brasil como en Europa y Estados Unidos, los damnificados creen que podrán ser parcialmente resarcidos por los bancos locales que se encargaban de comercializar lo que hoy se puede llamar "productos basura", como en su momento se denominaron a los bonos del Tercer Mundo.

Claro que el Itaú y el Safra no fueron los únicos "estafados". El SWISS Private Banks estimó pérdidas por US$ 3.500 millones de dólares. El escándalo no hace más que crecer. Y todavía no están claras las consecuencias que tendrá entre las grandes fortunas mundiales. Según las informaciones que circulan en la prensa internacional, muchas de las más ricas familias del mundo están involucradas en esta saga. La lista incluye por ejemplo a personajes del tamaño de Ezra Merkin, presidente de la gigante financiera dedicada al rubro automotor GMAC. Entre tanto, el Estado brasileño continúa con sus esfuerzos desesperados de frenar la sangría financiera. Lleva gastados ya al menos 120.000 millones de dólares entre ayuda a los bancos y reservas liberadas al mercado para evitar que el dólar se dispare todavía más.

Comentá la nota