En Brasil devuelven los autos porque no pueden pagarlos

En Brasil devuelven los autos porque no pueden pagarlos
Son unos 100.000 clientes de bancos, que no tienen dinero para cancelar créditos.
Si en el mundo son casas y departamentos las que vuelven a los bancos para ser rematadas por incapacidad de los compradores de hacer frente a las hipotecas, en Brasil son los autos. Decenas de miles fueron devueltos a las instituciones crediticias desde que estalló la crisis mundial y la onda llegó a este país. De acuerdo con cálculos de los principales bancos y financieras brasileñas hay al menos 100.000 unidades que debieron ser "rescatados" y van a remate, por falta de condiciones de los usuarios de honrar los préstamos

El dato, publicado ayer por el diario Folha de Sao Paulo, es resultado de una investigación entre las distintas entidades financieras, las concesionarias y los rematadores. Según ese informe, esas 100.000 unidades serían la punta del iceberg. Representaría apenas uno de cada cuatro autos que los bancos podrían "rescatar" por falta de pago de sus dueños.

Para las instituciones sin embargo es una carga pesada que quieren evitar a toda costa. Cuando ven que el deudor tiene posibilidades de retomar los pagos, prefieren renegociar las condiciones: eliminan parte de las multas y extienden los plazos.

En épocas normales, la morosidad no supera 3% de los clientes que acceden a créditos para comprar su cero kilómetro. Pero enero de este año mostró un rostro más dramático: el índice de morosos trepó a 4,3%. También es cierto que al estallar la crisis mundial en septiembre de 2008 las financieras pasaron por un pésimo momento y optaron por cerrar el grifo de los créditos y bajar los plazos de pago. En 2007 se ofrecían unidades a 84 meses de plazo. Ahora la media es de 40 meses.

Estos datos muestran cómo la crisis mundial contamina las economías de Brasil, de Argentina y de los otros países sudamericanos. Un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), vinculado a la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), no deja lugar a dudas: "La crisis externa no produjo un colapso bancario ni tampoco un deterioro de las cuentas públicas. Pero impactó muy fuerte en la economía real". Según ese estudio, al que tuvo acceso Clarín, "el contagio entró por la puerta de la industria y como ésta tiene conexiones con los sectores primario y de servicios, impacta en toda la economía".

Las reflexiones de los especialistas del IEDI tienen un tinte dramático. "Por estas razones, se puede pensar que esta crisis no es como las anteriores". Y a pesar de lo que sostengan los líderes políticos en Europa, en Estados Unidos, en Brasil y en Argentina, solo cabe esperar un crisis "duradera, profunda y que afecta lo más dinámico de la economía: la industria".

De acuerdo con la Federación Nacional de Distribuidores de Vehículos Automotores (FENABRAVE), este exceso de unidades en las playas de estacionamiento de los rematadores obligó a buscar nuevas instalaciones donde estacionarlos. Pero el temor de los concesionarios es que esa cifra suba en febrero y en marzo, sin clientes a la vista a quienes venderles los autos "recuperados" por los bancos. Se basan en un dato categórico: en enero de 2009 cayó 21,5% la venta de autos usados respecto de enero de 2008. "Nosotros hemos calculado que los autos secuestrados por los bancos por falta de pago aumentó en enero último 50% respecto de diciembre", dijeron los directivos de las concesionarias.

Frente a esas cifras, los bancos consultados por el diario Folha informaron que no les interesa quedarse con la propiedad de centenas de unidades. Afirman que antes de llegar a ese extremo buscan negociar con el deudor. "Y sólo nos queda la acción más drástica cuando percibimos que el cliente perdió el empleo y ya no podrá enfrentar los pagos subsiguientes". Las instituciones concordaron en un punto: "Nosotros no vendemos autos, vendemos créditos. Rescatar unidades no es un buen negocio".

Comentá la nota