Brasil, Chile y los vientos de la inversión

Por Hernán de Goñi

Los principales países desarrollados están tratando de definir cuál es el momento más apropiado para desenganchar sus políticas de estímulo. La Reserva Federal anticipó que seguirá con su política de tasa cero, lo que implica menos preocupación por la inflación y por sostener al dólar. Las crisis de Grecia y de España encendieron luces de alerta en Europa, pero como dependen más de la ayuda que se brinden sus países que de impulsos externos, se sienten menos expuestos que EE.UU.

Aunque el Gobierno se sienta capacitado para resolver sus problemas con atajos, lo que suceda en el mundo será vital para el futuro de la economía argentina. El problema es que al país le costará cada vez más diferenciarse de sus vecinos en términos positivos. Brasil concluye 2009 con un potencial de crecimiento muy superior a los países grandes, y Chile ya puede ostentar el privilegio de ser miembro de la OCDE.

Hasta que no se genere un ciclo inversor que suba el horizonte al que apuesta a la Argentina, apenas contaremos con los recursos para sobrevivir. El foco oficial hoy parece agotarse en la pelea por una mejor distribución. Eso significa que el día que el viento cambie de dirección, ni la soja podrá lograr que se repitan aquellos días dorados de las tasas chinas de crecimiento.

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