Brasil: amenaza con dimitir el ministro de derechos humanos

El ministro de Derechos Humanos de Brasil, Paulo Vanuchi, amenazó con renunciar si el gobierno acepta la presión de los militares para modificar el flamante Programa Nacional de Derechos Humanos, anuncio que agravó una crisis que deberá enfrentar hoy mismo el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, divulgó el diario Folha ayer."No puedo admitir que transformen el programa en un monstruito político, único en el planeta, sin apoyo de Naciones Unidas ni de la Organización de Estados Americanos", dijo Vanuchi a Folha. Si no surge una solución satisfactoria, "no puedo quedarme", añadió
El presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB, entidad gremial-profesional), Cezar Britto, se solidarizó con Vanuchi en "su lucha por el derecho a la memoria y la verdad". "Quien torturó y cometió delitos de lesa humanidad, debe ser castigado", declaró Britto. La OAB de Rio de Janeiro sugirió la dimisión del ministro de Defensa, Nelson Jobim, y los comandantes militares, por la presión contra la iniciativa. La Asociación de Jueces de la Democracia lanzó una campaña que ya tiene 11 mil firmas para respaldar el proyecto, entre ellas la del cantautor Chico Buarque.

Por su parte, el vicepresidente del país, José Alencar, expresó su rechazo a una eventual derogación de la Ley de Amnistía. "Creo que los archivos (de la dictadura) deben ser puestos a disposición, como están ahora. Pero estoy en contra de la modificación de la Ley. Fue bien lanzada en la época y puso fin a aquel período", dijo al diario Jornal do Brasil.

Pero aclaró estar a favor de que "se construya un país que no deseche su memoria; es algo necesario para construir la historia, pero construir la historia no significa derribar la Ley de Amnistía".

El lanzamiento del programa en diciembre abrió una crisis con los militares, irritados con la creación de una Comisión de la Verdad para investigar los delitos de la dictadura (1964-85), y tanto el ministro de Defensa como los comandantes de las tres fuerzas amenazaron con renunciar. Los militares, según explicó el presidente del Frente de Defensa del Parlamento, Raul Jungman, no quieren ser los únicos investigados, y reclaman que esas investigaciones sean también para la resistencia política.El Programa de Derechos Humanos es un amplísimo compendio de objetivos gubernamentales. Ha sido elogiado por las organizaciones sociales, pero irritó también a la Iglesia católica, temerosa de que apoye el aborto y haga más laico el Estado. También al agro, que considera que impulsa a los Sin Tierra en detrimento del agronegocio. Y finalmente a los medios, que piensan que ataca la libertad de expresión. Pero la más frontal es la crisis con los militares.

En Brasil, una ley de amnistía liberó de juicio a los represores de una dictadura que produjo unos 400 muertos y desaparecidos.

Lula enfrenta otro embate con los militares a su retorno de vacaciones este lunes, después de que el diario Folha divulgara la semana pasada que, en una millonaria licitación, la Fuerza Aérea favorecía la compra del avión caza sueco Gripen NG, en detrimento del favorito del gobierno, el francés constructor Rafale.

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