El boxeador Oscar de la Hoya anuncia su retiro.

Fue diez veces campeón del mundo en seis divisiones diferentes, algo inédito en la historia del pugilismo. Señaló que ya no está para competir en los más altos niveles.
El multicampeón Oscar de la Hoya, el boxeador más taquillero de las últimas décadas, anunció este martes su retiro de los rings. El boxeador nacido en East Los Angeles le puso fin a una carrera que lo llevó a ganar títulos, gloria y bolsas millonarias, al punto de transformarse en el niño mimado de la televisión de los Estados Unidos.

El "Golden Boy", como fue rebautizado por los aficionados al boxeo, aseguró en una conferencia de prensa convocada en el Nokia Plaza LA Live de Los Angeles que su retiro se debía a que ya no podía pelear en "los niveles más altos".

De la Hoya, acompañado por su esposa, la cantante portorriqueña Millie Correjter, agregó que era una decisión que venía madurando, que había pensado en realizar un combate más, pero que desistió de la idea al comprobar que no podía competir en el nivel más alto. "Es injusto para mí y para mis fanáticos", aseguró. "Mi carrera estuvo llena de magia -añadió- y estoy agradecido a todas las personas que lo hicieron posible, en especial de los aficionados que me apoyaron en 17 años de carrera profesional".

"Y también quiero reconocer a mi esposa, a mis hijos y a mi familia, que han sido muy pacientes conmigo. Ahora es el momento de estar con ellos", enfatizó embargado por la emoción.

El norteamericano, hijo de mexicanos, de 36 años de edad y 17 de carrera, perdió dos de sus últimas tres peleas, la más reciente por paliza ante el filipino Manny Pacquiao, en diciembre pasado.

Su historia

Se calzó los guantes por primera vez a los cuatro años (llegó a guantear a los 12 con el gran Julio César Chávez, a quien después vencería dos veces) y se hizo profesional en 1992, tras ganar la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Barcelona y cumplir la promesa que le hizo a su madre Cecilia, que falleció de cáncer poco antes de la cita española.

Fue para muchos el símbolo de una nueva época del boxeo profesional, cuando su estampa de galán y su seductora sonrisa al estilo Bill Clinton hicieron olvidar las noticias policiales que a diario producía el otro gran fenómeno boxístico de los últimos años: su compatriota y anverso Mike Tyson.

Ganó 10 veces títulos mundiales y fue campeón en seis divisiones entre las 130 a las 160 libras. Fue monarca superpluma, liviano, superliviano, welter, superwelter y mediano. Venció a figuras de excepción como Julio César Chávez (dos), Pernell Whitaker, Ike Quartey, Fernando Vargas, Arturo Gatti, Genaro Hernández, Jesse James Leija y Héctor Camacho. Y le tocó perder con Pacquiao, Mayweather junior, Bernard Hopkins, Shane Mosley (dos) y Félix Trinidad.

Participó en 19 peleas por el sistema pay-per-view, con una taquilla pico de u$s19 M y estuvo en tres de las ocho carteleras de mayor ingreso de todos los tiempos. Sólo la primera de ellas fue comprada por dos millones de hogares.

Una trayectoria sin parangón, que plasmó en hechos sus palabras a la hora del adiós: "El verdadero significado de mi carrera no fue ganar o perder, sino sentir que mis peleas significaban tanto para los aficionados como para mí. Fue un honor haber peleado para cada uno de ellos".

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