Boudou se quedó sin las reservas del BCRA, pero va por sus ganancias

Parte del Fondo del Bicentenario podría reemplazarse con las utilidades del Central.
El Gobierno se quedó el viernes sin la posibilidad de meter mano en forma directa en las reservas del Banco Central. El DNU que dio forma al Fondo del Bicentenario quedó congelado por la Justicia y también por la amenaza de un embargo. Por eso, después de renovar todos los préstamos en Letras de la ANSeS, PAMI y demás organismos y de haber echado mano a los "adelantos transitorios" dados por el Banco Central, el Gobierno está analizando de donde sacar los US$ 6.500 millones que le faltan para pagar la deuda que vence este año.

Ante todo, el Gobierno no debería tener ninguna "urgencia" (desmintiendo la urgencia del DNU de Cristina) porque, como se ilustra en esta misma página, los vencimientos están distribuidos a lo largo del año, con las mayores necesidades en el segundo semestre.Ante todo, los US$ 6.500 millones suponen que el Gobierno obtiene en la operación de canje de la deuda los US$ 1.000 millones que deben aportar los bonistas. A juzgar por la crisis que se abrió con el Fondo del Bicentenario ese objetivo, hoy por hoy, está total o parcialmente en duda.

Aún así, tanto el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández como el ministro de Economía, Amado Boudou ya dijeron que tienen en la mano la posibilidad de usar US$ 2.187 millones de las reservas en base al DNU de 2005 con el que se canceló en forma anticipada la deuda con el FMI y que tuvo la aprobación del Congreso.

Ese DNU autorizó a utilizar las reservas de libre disponibilidad para el "pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales", lo que además del FMI, incluye al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.Como sólo se usaron las reservas para pagarle al Fondo, ahora por un decreto simple, el Gobierno puede meter mano en las reservas por los vencimientos con esos dos organismos internacionales. Y sin correr el riesgo de embargos porque, como ya pasó cuando se le pagó al FMI, los pagos a los organismos multilaterales gozan de inmunidad en la materia.Así, faltaría financiar otros US$ 4.200 millones, el equivalente a $ 16.000 millones. Lo que se está analizando es que el Banco Central, ya sin Martín Redrado a la cabeza, le transfiera utilidades de 2009 al Tesoro por esa suma. Esas utilidades fueron logradas en parte por la devaluación del peso a lo largo de 2009 y en parte por la fuerte apreciación de los títulos de la deuda pública que el Central fue acumulando en medio de la crisis, cuando sus cotizaciones eran muy inferiores a las actuales.

Si bien eso implicaría una fuerte emisión monetaria, en Economía dicen que el impacto quedaría neutralizado porque con esos pesos el Tesoro compraría las divisas para pagar los vencimientos con el exterior. "El efecto monetario sería neutro", aseguran en Economía.

En otras palabras, en base al DNU de 2005 y con el "rodeo" de usar la transferencia al Tesoro de utilidades del BCRA, el Gobierno terminará usando parte de las reservas para cumplir con el pago de la deuda, al costo de una "descapitalización" del Banco.

Con todo, el Banco Central deberá emitir pesos para comprar las divisas del superávit comercial que se irán generando a lo largo de este año, y aún así no podrá evitar una cierta apreciación del peso.

Si bien esas compras ayudarán a recomponer las reservas, para evitar un fuerte impacto inflacionario, por el otro lado obligará al Banco Central a tomar deuda (emisión de Lebacs y Nobacs), para absorber moneda, con la inevitable presión sobre la tasa de interés.

Lo que muchos se preguntan a esta altura de la crisis es por qué no se utilizó directamente este procedimiento en lugar de meter mano en forma directa en las reservas a través de un DNU.

La clave quizás esté en el alcance del DNU. Porque si bien autoriza a usar ahora US$ 6.569 millones, deja abierta la puerta a seguir metiendo usándolas en forma permanente (la definición de reservas excedentes es indefinida) y por valores mayores: inicialmente por US$ 16.000 millones. Aquí radica otra duda: ¿qué destino tenía asignado el Gobierno a estos casi US$ 9.500 millones? No pocos hablan de algún anuncio impactante con miras a las elecciones de 2011

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