Boudou no se priva de nada

Por: Ricardo Roa

Si hay algo que hay que reconocerle a Amado Boudou es cierta mezcla de locuacidad y audacia en el diálogo con los periodistas. Otra es su afición por las metáforas. El problema es que a veces patina. Como cuando le atribuyó a Goyeneche una frase emblemática de Troilo para decir que la Argentina no volvía al Fondo porque nunca se había ido.

Y ayer de pronto avanzó con un aporte a la geometría no euclidiana. Dijo que las relaciones con el FMI y el Club de París "son dos temas paralelos que tienen algún punto de intersección" (ver El superávit fiscal sigue en caída libre: en agosto se achicó 85,4%). Hasta ahora se aceptaba que, como las vías del tren, las paralelas sólo podían juntarse en el infinito. Pero Boudou cree que pueden tocarse en cualquier momento. Todo para decir que es posible un acuerdo con el Club de París sin pasar por el Fondo. Otra metáfora fallida.

También lanzó una explicación rebuscada sobre la manipulación de las estadísticas del INDEC. Para el ministro "es un tema sociológico el de la confianza y eso se va ir dando con el tiempo". En otras palabras: el problema no es que el Gobierno dibuje datos sino que a la gente le falta fe. A la gente y a cualquiera que no tenga, como él, la misión de defender lo indefendible. Boudou mismo termina de poner en el Presupuesto que este año la inflación será del 5,6% y del 6,1% en 2010. Creer o reventar: reventar.

En sus declaraciones ante la prensa extranjera abandonó en un punto las metáforas y el libreto y se le escapó una dosis de franqueza, según consignó DPA. Como corresponde, Boudou lo desmintió. Fue al admitir que la Argentina "padece falta de credibilidad" y "todo se pone en duda". Se sobreentiende: falta de credibilidad y dudas en la gestión del Gobierno y por culpa del Gobierno. Si no fue así, es lo que todo el mundo piensa.

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