Boudou va al FMI para despejar dudas

Avanzará en el plan para aceptar una auditoría "no politizada"; el organismo reiterará su desconfianza por las estadísticas públicas
ESTAMBUL.- La Argentina buscará desde mañana en esta asamblea desafiar el escepticismo internacional en torno de la recuperación del país con la promesa firme de resolver la deuda en default, mejorar el frente fiscal para contener la inflación y alentar el retorno del crecimiento a principios del 2010.

En ese sentido, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, avanzarían en el complejo plan oficial de aceptar una auditoría de las cuentas públicas "no politizada" y discreta del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Así lo indicaron a LA NACION fuentes oficiales, que ratificaron que también se trabaja en sellar cuanto antes la oferta para los bonistas que siguen en default, que se presentará en Buenos Aires.

Pero en la antesala de la asamblea que realizará en esta bella ciudad, el FMI reiterará hoy en su panorama económico mundial su desconfianza por las estadísticas oficiales y advertirá que el país enfrentará mayores dificultades que sus vecinos para volver a crecer.

En cuanto a la posibilidad de retomar la revisión del artículo IV, en el FMI aclararon que, aunque a priori todo es discutible, será más fácil negociar las formas de desarrollo de la misión que los temas a tratar.

Frente a estas críticas y para consolidar el buen humor del mercado de las últimas semanas, Boudou y Redrado se reunirán con funcionarios de países desarrollados, del FMI (el número uno y dos, Dominique Strauss-Kahn y John Lipksy) e inversores privados que buscan volver a hacer negocios con el país.

Boudou partirá hoy de Buenos Aires acompañado del viceministro Roberto Feletti y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino; Redrado, con el director Arnaldo Bocco y el gerente general, Hernán Lacunza.

Más allá de los números del Indec, en privado los funcionarios precisarán que, tras una leve caída del PBI de este año que no difundirán públicamente, en el segundo trimestre del 2010 comenzaría la recuperación y, en el segundo semestre, el crecimiento.

Partiendo de la premisa de que lo peor de la crisis global va quedando atrás, asegurarán que en 2010 la inversión volvería a subir y que el frente fiscal mejoraría por una mayor demanda externa e interna y una moderación del gasto.

La mayoría de las inquietudes externas girarán en torno de las chances de la recuperación, en la inflación (tanto por la normalización de las estadísticas como por la evolución de los precios) y en el frente fiscal, en especial por las provincias.

Para convencer a sus interlocutores, los funcionarios destacarán que, pese al pesimismo del mercado, "no hubo ni una gran devaluación ni default y, desde julio, la salida de capitales se redujo a la mitad mes a mes, hasta rondar los US$ 300 millones en septiembre".

Frente a la poca credibilidad del tipo de cambio de $ 3,95 proyectado en el presupuesto, explicarán que, aún con los pronósticos privados, cercanos a $ 4,25-$ 4,40, la devaluación se acercaría a la inflación real.

Además, le ratificarán al jefe de auditores para las Américas del FMI, Nicolás Eyzaguirre, que, pese a las idas y venidas en el discurso oficial, la Argentina aceptaría un artículo IV para arreglar la cuestión del Club de París, pero no para pedirle dinero al organismo multilateral.

Por lo tanto, creen que el diálogo sería más relajado que en el pasado, pese a que varios países podrían quejarse por asignaturas pendientes, como la falta de recomposición de las tarifas de los servicios públicos y la deuda en default.

Además, las fuentes destacaron que, si para entonces están encaminados los acuerdos con el club de París y con los bonistas, la opinión del directorio del organismo puede ser más suave.

Respecto del acuerdo con el Club, Boudou optó por no viajar a París tras esta asamblea, para esperar que antes madure un acuerdo técnico que podría consistir en un pago en efectivo de US$ 400 millones y una refinanciación a cinco años del resto de la deuda.

Con ese convenio, que puede requerir de un monitoreo del FMI, el Gobierno espera poder volver a recibir créditos para fomentar la inversión privada.

La situación con los hold-outs parece ser menos costosa en el corto plazo (se solucionaría con un bono a 25 años por US$ 7000 millones) y por esa razón en estos días se avanzó en la faz técnica de la oferta que preparan los bancos Citi, Deutsche y Barclays.

Antes o después de esta asamblea, Boudou autorizará el envío a la comisión de valores de los EE.UU. del formulario 18-K, necesario para avanzar con el canje y realizará el anuncio de la propuesta en Buenos Aires, no acá.

En Economía creen que con una quita que ronde el 60-65 % del valor de mercado, la aceptación del nuevo canje puede superar con creces el 50%, para destrabar buena parte de los juicios que siguen pendientes en el exterior.

Enfrente, aún quedarán los ambiciosos "fondos buitre", para negociar cara a cara con el Gobierno.

Pero antes, los funcionarios esperan cumplir con el objetivo supremo de esta estrategia: volver al mercado a una tasa del 11%, para volver a crecer en 2010 con una inflación moderada y, por qué no, para que el kirchnerismo vuelva a ser una opción electoral en 2011.

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