Boudou definirá el Presupuesto 2010 con una fuerte limitación de caja

Aunque las proyecciones son preliminares, el jefe de Hacienda sabe que tendrá que hacer malabares para cubrir el gasto sin acceder al mercado del crédito
Uno de los primeros desafíos que tendrá el flamante ministro de Economía, Amado Boudou, será definir el Presupuesto 2010, que debe presentarse en el Congreso antes del 15 de septiembre próximo. Pero el saliente jefe de la cartera, Carlos Fernández, le dejó parte de la tarea resuelta. De acuerdo con el borrador preliminar del proyecto, el crecimiento será de 2%, el tipo de cambio de $ 4,19, y la inflación, en torno a 8%, adelantaron fuentes del Palacio de Hacienda.

Las estimaciones preliminares fueron realizadas por el secretario de Política Económica, Martín Abeles, quien luego las envió a la Subsecretaría de Presupuesto para que comience la ardua tarea de todos los años: definir el monto de recursos previstos y los gastos acordes con ese nivel de ingresos proyectado. Por el momento, la cartera que dirige Raúl Rigo ya recibió los pedidos presupuestarios de los diferentes ministerios –que enviaron reclamos de mínima, media y máxima– y les respondió con una nota, en la que les comunica que "los techos del gasto serán los pedidos mínimos", debido a las complicaciones de caja que está afrontando el Gobierno y las pocas expectativas de que mejore la situación para el año del Bicentenario.

Aunque se prevé un escenario mejor que 2009, las fuentes de financiamiento son un gran interrogante.

Apenas minutos después de jurar como ministro, Boudou anunció que una de sus primeras tareas será la de "reforzar el superávit fiscal" y lograr que la Argentina pueda retornar "al mercado de crédito". Y abundó: "Acceder al mercado de financiamiento es una de las instrucciones que la Presidente me dio y yo pienso de manera similar". Desde Economía, una fuente resaltó que hay "preocupación por la recaudación. El superávit se está sosteniendo con los recursos de la ANSeS y adelantos transitorios del BCRA", señaló. Lo cierto es que el resultado primario terminará 2009 el año lejos de la pauta presupuestaria de 3,27% del PBI. Las estimaciones lo ubican apenas por encima del 1% del producto.

Con respecto al tipo de cambio, Boudou aseguró que "hay una política de tipo de cambio administrado, que va muy bien" y, de acuerdo con las proyecciones presupuestarias, no superaría los $ 4,20 el año próximo. Sin embargo, el valor del dólar estimado en el presupuesto 2009 fue de 3,19 y hoy asciende a $ 3,82. Pero aún si el Gobierno quisiera llevar el tipo de cambio a un valor más cercano a $ 5, no lo anunciará en la ley para evitar corridas indeseadas.

Las proyecciones presupuestarias nunca estuvieron acordes con la realidad. En algunas épocas, por sobrestimadas, mientras que en otras, por subestimadas. Durante los primeros años de gestión de Néstor Kirchner, cuando dirigía Economía Roberto Lavagna, los presupuestos eran más bien conservadores para evitar las demandas excesivas de los ministerios y poder, luego, distribuir los fondos adicionales de manera discrecional. Pero las intervenciones públicas en las estadísticas, que se hicieron cada vez más notorias, terminaron de distorsionar el armado del Presupuesto.

Para 2009, por ejemplo, se proyectó un crecimiento de 4%, una inflación de 8% y un tipo de cambio de $3.19. Y no sólo la economía caerá entre 1 y 2% este año, sino que el Gobierno no lo está asumiendo. Pero el problema de caja se está presentando de todas maneras, por lo que muchos gastos previstos no se están realizando. Fuentes de Hacienda afirmaron que se están limitando las cuotas que se suelen autorizar trimestralmente y que el presupuesto 2009 terminará con una importante subejecución.

Aunque también aclaró que habrá "una gran reasignación de partidas" para hacer frente a gastos, como aumentos salariales, que no estaban previstos en el Presupuesto.

Para 2010, el borrador prevé un crecimiento de 2%, que según los privados, será el real, más allá de los números que finalmente muestre el Gobierno.

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