Boudou comenzó el diálogo con EE.UU. por el Club de París

Boudou comenzó el diálogo con EE.UU. por el Club de París
Recibió al encargado de Negocios de la embajada norteamericana; analizan alternativas de pago
Al ministro de Economía, Amado Boudou, le preocupa primero concretar el anunciado de canje de deuda indexada y después acabar con el default de ocho años con los tenedores de bonos. Sólo más tarde cerrará un acuerdo con el Club de París, conjunto de países ricos al que se le dejó de pagar la deuda en 2001. Sin embargo, ayer comenzó a dialogar con EE.UU., uno de los principales acreedores, sobre esa deuda pendiente.

Boudou recibió al encargado de Negocios de la embajada norteamericana, Thomas Kelly, la máxima autoridad de ese país en Buenos Aires hasta que llegue la nueva embajadora, Vilma Martínez. "Revisaron los puntos salientes de la agenda económica que comparten la Argentina y Estados Unidos, entre ellos interés común de trabajar en conjunto para encontrar una solución para la deuda argentina con el Club de París", relató la legación diplomática estadounidense en un comunicado de prensa.

En el gobierno argentino se limitaron a informar que en el encuentro "se planteó trabajar el tema" y que se estudian alternativas de pago de la deuda con el Club, que asciende a US$ 7000 millones de capital y 1000 millones de intereses, que están en discusión. Aunque aclararon que no ha quedado desactivado el anuncio que la presidenta Cristina Kirchner hizo el año pasado de que pagaría todo ese pasivo con reservas y de una sola vez, reconocieron que ahora, dadas la crisis y la estrechez fiscal, se estudia la propuesta de pago en cuotas y sin usar los recursos del Banco Central.

Las reglas del Club de París establecen que si un país deudor quiere refinanciar deuda, necesita tener programa con el FMI, a modo de auditor del repago. En el gobierno argentino no se cansan de recordar que Angola y Nigeria consiguieron sortear esa exigencia gracias a una "carta de conformidad" del Fondo, que sustituyó a los clásicos planes del organismo. En el Palacio de Hacienda sostienen que con el artículo IV (el informe anual del FMI sobre las economías de los países miembros) basta para pactar con el Club de París, posición que divide aguas entre los países acreedores. Si la Argentina pagase al contado, evitaría el examen del Fondo.

En el Ministerio de Economía reconocen que la solución a la deuda con el Club puede demorar dos años. Añaden que primero se saldarán las deudas contraídas para cubrir gastos sociales.

La decisión de Cristina Kirchner de pagar la deuda con el Club de París había despertado en 2008 la crítica del Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora), líderes sociales, de izquierda y religiosos porque ese pasivo incluye préstamos otorgados a la última dictadura militar y son considerados, por tanto, ilegítimos. Además de EE.UU., Holanda, Alemania, Japón y España son otros importantes acreedores.

Precisamente el año pasado la presidenta del Consejo de las Américas (que reúne a grandes empresarios norteamericanos interesados en América latina), Susan Segal, había lamentado la demora en el pago al Club de París. En la reunión que mañana el Council of the Americas organiza en el hotel Alvear, en conjunto con la Cámara Argentina de Comercio, disertará Segal, pero también Boudou y el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre.

Se espera algún contacto informal entre Boudou y el ex ministro de Hacienda de Ricardo Lagos. Eyzaguirre participará luego del seminario de un almuerzo organizado por Segal con 20 empresarios y sin representantes del Gobierno. Los ejecutivos aguardan con expectativa la reapertura del diálogo entre el Gobierno y el FMI. Pero hay diferencias: mientras sectores ligados al comercio afirman que la llegada del economista chileno "es una señal política importante", los ligados a las finanzas afirman que "será más una visita formal, para que ambas partes se sientan satisfechas".

En 2006, el FMI redactó por última vez el artículo IV de la Argentina, que es la condición necesaria para que puedan pedirse créditos al organismo. Por ahora, el Gobierno niega que requiera financiamiento del Fondo para cerrar las cuentas, pero da señales de normalización de relaciones. "La Argentina forma parte del FMI y va a llevar su posición al G-20", dijo ayer Boudou a la prensa. Se refería a la cumbre presidencial de las 20 principales economías ricas y en desarrollo, el mes próximo en Pittsburgh, EE.UU., para debatir sobre la crisis global. "Va a haber alguna posibilidad de que la Argentina y el FMI tengan un nuevo rol en la economía mundial", se ilusionó.

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