Boudou busca dar señales ortodoxas: negociar con holdouts y sumar a Blejer

Además, deberá cerrar las cuentas fiscales ante una eventual baja de retenciones, la crisis y la gripe A
Una de las prioridades del nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, será retomar las negociaciones con los holdouts (los tenedores de bonos en default que rechazaron la quita propuesta en 2005), según reconocieron fuentes oficiales. Se trata de una deuda de US$ 28.984 millones, según las estadísticas de la Secretaría de Finanzas.

Boudou -que se ha recluido en Mar del Plata, donde se crió, para pensar el equipo económico y algunas medidas- podría convocar al ex presidente del Banco Central Mario Blejer como asesor especial, sin cargo específico. En el Gobierno algunos reconocen que Blejer, un economista que siempre ha sido candidato a integrarse a la gestión kirchnerista, ocuparía un "lugar simbólico". El ex director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y Blejer son directores del Banco Hipotecario (por el Estado y por el grupo IRSA, respectivamente), donde tejieron una buena relación. De hecho, el presidente del Hipotecario e IRSA, Eduardo Elsztain, fue uno de los pocos empresarios que asistieron a la jura del nuevo ministro.

Fuentes oficiales conjeturaron que Boudou tendrá poco margen para ubicar gente en el Palacio de Hacienda. Por dos motivos. En primer lugar, porque algunas secretarías no dependen de hecho de él, sino de la Casa Rosada. En segundo término, porque su equipo de colaboradores es reducido y, además, parte de él se quedará con su sucesor en la Anses, Diego Bossio.

Los Kirchner quieren que los secretarios de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y de Legal y Administrativa, Ofelia Cedola, permanezcan en sus cargos, y son los que decidirán si ceden o no a la presión de gobernadores amigos para que Guillermo Moreno deje la Secretaría de Comercio Interior. Dada esta situación, Boudou sólo puede designar a los secretarios de Finanzas y Política Económica.

En Finanzas tiene buenas posibilidades de quedarse Hernán Lorenzino, que congenió con Boudou cuando éste dirigía la Anses. Otro candidato puede ser el subdirector del fondo de la Anses y ex secretario de Finanzas, Sergio Chodos. En Política Económica no seguiría Martín Abeles, que está en Economía desde que la ministra era Felisa Miceli. El ex profesor de la liberal Universidad del CEMA preferiría poner a alguien de su confianza en el lugar del ex investigador de la progresista Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Además de los holdouts , en la agenda económica figuran una posible baja de las retenciones a la exportación de maíz y trigo, tal como piden gobernadores y legisladores amigos, y una reforma quizá sólo cosmética del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), según reconocieron fuentes del Gobierno (ver aparte). No se descarta que también se busque reanudar la negociación con otros acreedores que esperan cobrar desde el default de 2001: el Club de París, grupo informal de 19 países ricos, al que se le deben US$ 6339 millones, según datos de Finanzas.

Superávit en juego

El gran desafío para Boudou será cerrar las cuentas fiscales de esta segunda mitad del año, reconocen en el kirchnerismo. La recaudación se vería afectada por una eventual baja de retenciones y por el menor nivel de actividad económica, dada la crisis global, los problemas locales y el impacto de la gripe A. Además, no se descarta que el Gobierno adopte algún incentivo a la industria, que deterioraría aún más el superávit.

Frente a ese panorama, el Gobierno puede aplicar un fuerte ajuste del gasto (lo que no está en su filosofía, aunque se prevén recortes de subsidios al transporte), aumentar algunos impuestos (por ejemplo, dejar de eximir a la renta financiera del tributo a las ganancias) o colocarles un bono en dólares a los bancos, que cada mes acumulan más divisas de sus clientes en cajas de ahorro y plazos fijos. El jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, negó que se vaya a gravar la renta financiera (acciones, bonos, plazos fijos), una idea que, sin embargo, fue estudiada. Echegaray no se refirió al bono para los bancos.

En todo caso, el Gobierno ha ordenado que no trasciendan medidas polémicas hasta que no se concreten. Allí admiten que gravar la renta financiera sería una medida política que no reportaría demasiado dinero, como sí se conseguiría con el título a los bancos. Ninguna de las dos opciones cuenta con el apoyo del presidente del Banco Central, Martín Redrado.

Una alternativa de financiamiento podría ser el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Radio 10, Boudou no rechazó esa posibilidad, pero fuentes oficiales afirman que esa declaración fue "marketinera" porque en los hechos la Argentina no puede tener un acuerdo con el FMI si no ordena el Indec y si no pacta pautas fiscales.

La negociación con holdouts y la designación de Blejer serían dos señales ortodoxas que intentaría dar Boudou. Pero en el kirchnerismo no descartan que el ministro de Economía también proponga políticas heterodoxas, como una disputa con los bancos para rebajar las tasas de interés. Anuncios con fondos de la Anses, un dólar que por lo menos en el corto plazo no supere los $ 3,90, la puesta en marcha del Consejo Económico y Social y el deterioro de las finanzas provinciales serán otros temas de su agenda.

Otro desafío: el interés chino por YPF

* La extranjerización de la economía es uno de los temas con los que el ministro de Economía, Amado Boudou, deberá lidiar. Y justamente esta semana trascendió que unas de las empresas que el matrimonio presidencial quería argentinizar, la petrolera YPF, es ansiada por dos empresas chinas. La petrolera Cnooc negocia con su par China National Petroleum Corp (CNPC) para lanzar una oferta conjunta de unos US$ 14.500 millones por YPF, según dijo una fuente cercana al proceso a la agencia Reuters. "Todas las partes involucradas están en negociación para una oferta conjunta", dijo el informante.

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