Boudou apoyó el pedido de los países del G24 al FMI y BM

Apoyó el acuerdo alcanzado por los ministros de América Latina, África y Asia. Exigen la transferencia del 7% y el 6% de las cuotas en esos organismos de crédito.
El ministro de Economía, Amado Boudou, apoyó este sábado un acuerdo alcanzado en el Grupo de los Veinticuatro (G24), integrado por Argentina, que exige la transferencia del 7 y 6% de las cuotas en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), respectivamente, de los países desarrollados a las naciones en desarrollo.

"La legitimidad del FMI y su continua relevancia dependen fundamentalmente de que se corrijan los desequilibrios de voz y representación en la estructura de gobierno de la institución", indicaron en una declaración conjunta los ministros del Grupo Intergubernamental de los 24 para Asuntos Monetarios Internacionales y Desarrollo, tras reunirse en la Asamblea Anual del FMI y el BM celebrada en Estambul.

"La rectificación de la distribución desigual de las cuotas y el número de votos es el tema más importante y urgente", subrayó este grupo del que participó Boudou y en el que están representados 24 países de Latinoamérica, Africa y Asia. En ese sentido, los ministros piden que uno de los objetivos centrales de la próxima revisión de las cuotas consista en "establecer un compromiso político para redistribuir un 7% del porcentaje las cuotas agregadas de los países desarrollados a los países en desarrollo".

Asimismo, sostienen que "la redistribución no debe realizarse a expensas de otros países en desarrollo y tiene que basarse en una fórmula modificada para el cálculo de las cuotas que tenga en cuenta las deficiencias y los sesgos actuales en contra de los países en desarrollo, incluida la representación inadecuada de la necesidad potencial de recursos del FMI".

"El G20 habla de una transferencia de cuotas del 3%, pero nosotros creemos que debe ser del 7. Además, la reforma tiene que hacerse lo antes posible", dijo en conferencia de prensa el gobernador del Banco Central de Siria, Adib Mayaleh, que oficio de presidente del grupo.

En cuanto al Banco Mundial, el G24 señala que "la corrección del déficit democrático en su estructura de gobierno es crucial para su eficacia y legitimidad", y agrega que la reforma debe tener un alcance "aún mayor y en base a criterios diferentes".

"El objetivo inmediato ha de ser una redistribución del 6% en el poder de voto de los países desarrollados a los países en desarrollo y en transición, sin diluir involuntariamente la participación de cada país en desarrollo y preservando los avances conseguidos".

Por otro lado, los ministros insisten con su solicitud de que los directivos y los altos funcionarios del BM y el FMI sean elegidos exclusivamente mediante un "proceso abierto, competitivo y basado en el mérito, sin distinciones de nacionalidad".

"Los países en desarrollo, como grupo, han demostrado una relativa capacidad de resistencia frente a la crisis, y varios de ellos han encabezado la recuperación, estimulando la economía mundial", expresaron. No obstante, observan con preocupación que los países en desarrollo "enfrentarán importantes déficits de financiamiento a mediano plazo". "Estos países están en una situación de desventaja a la hora de acceder al financiamiento externo, dadas las condiciones de endeudamiento, el efecto de exclusión por parte de los países desarrollados más grandes y la revalorización del riesgo por parte de los inversionistas institucionales", manifiesta el G24, al tiempo que solicita al FMI y el BM que sigan apoyando a los países más afectados por la crisis y para reducir la brecha entre países.

El G24 fue creado en 1971 para concensuar políticas de desarrollo financiero entre los países en vías de desarrollo. Está integrado por Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, México, Perú, Trinidad y Tobago y Venezuela (región Latinoamérica y el Caribe); Argelia, Costa de Marfil, Egipto, Etiopía, Gabón, Ghana, Nigeria, Sudáfrica, y República Democrática del Congo (Africa); e India, Irán, Líbano, Paquistan, Filipinas, Sri Lanka y Siria (Asia). En tanto, China es observador.

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