Boudou admitió que todo el Fondo del Bicentenario se gastará en 2010

No será sólo un seguro a usarse en caso de no obtener financiamiento.
El ministro de Economía Amado Boudou reconoció que el "Fondo del Bicentenario para el desendeudamiento y la estabilidad" se agotará a lo largo de 2010. Lo dijo así: "Los dólares que tomamos de las reservas irán completamente a pagar los vencimientos del año próximo, incluyendo capital e intereses de los bonos y préstamos que están en manos de inversores privados y organismos multilaterales de crédito".

Eso quiere decir que el Fondo no es apenas una suerte de seguro o línea de crédito contingente a la que se echará mano en última instancia, es decir, si no se consiguen otras vías de financiamiento. En otras palabras: los 6.569 millones de dólares que salieron del Central irán a parar a manos de los acreedores, es un pago que ya está garantizado de antemano.

Si ese dinero va a pagar deuda, ¿qué se hará con los fondos que eventualmente ingresen por una emisión de deuda en el mercado de capitales? le preguntó Clarín.

Si entran fondos frescos, será para financiar obras de infraestructura, pero para pagar la deuda a acreedores privados ya contamos con la plata del Fondo del Bicentenario.

Con ese Fondo se pagará el capital o los intereses también?

Capital e intereses.

Esta última definición es importante, porque supone una modificación a la Ley de presupuesto 2010 aprobada por el Congreso.

Ocurre que en dicho presupuesto hay una partida específica para hacer frente al pago de intereses. Usualmente se hace así, asumiendo que los vencimientos de capital se refinancian.

Ahora que los intereses se pagarán con fondos que no estaban incluidos en el presupuesto (las reservas del Banco Central) el Gobierno podrá usar la partida presupuestaria destinada al pago de intereses a otros fines. Es algo similar a lo que ocurrió con el Plan Niñez. La partida presupuestaria para planes sociales quedó liberada porque ese plan se pagará con fondos de la ANSeS.

Boudou no quiso reconocer que efectivamente se trata de una modificación presupuestaria. Apenas señaló que se trataba de disminuir la "tensión presupuestaria". En otras palabras, esa partida que se libera puede tranquilamente usarse en otros gastos que hoy no están presupuestados, y usarse con absoluta arbitrariedad.

Pero lo concreto es que el uso directo de las reservas en el pago de la deuda libera el terreno para aumentar más el gasto público, un tema que no desagrada en absoluto al ministro Boudou, quien esta semana explícitamente dejó en claro que nadie debe esperar de este Gobierno un ajuste ni nada que se le parezca.

En verdad, los críticos del aumento del gasto no están pidiendo un recorte, sino una desaceleración de su crecimiento, para que su expansión esté en línea con el crecimiento de la recaudación impositiva. Es decir, que gastos e ingresos queden en un nivel similar. No fue lo que ocurrió este año: el gasto creció a una velocidad tres veces superior a los ingresos.

Emparejar esas variables es lo que reclama, sin ir más lejos, el propio Banco Central, que no termina de digerir la nueva extracción de dólares que sufrió.

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