Boudou admite cambios al Bicentenario

Justo el mismo día en que Martín Redrado estaba citado al Congreso para explicar por qué se había negado a entregar las reservas al Fondo del Bicentenario (FB), el ministro de Economía, Amado Boudou, admitió que el Gobierno deberá rever ese instrumento, pensado originalmente para cubrir los vencimientos de deuda de todo 2010. Según reconoció a la mañana por Radio Mitre, el FB "tendrá otras instancias, las cuales discutiremos, llevando los argumentos". Elípticamente, así se refirió al debate parlamentario en el que el Gobierno intentará obtener apoyos para una versión remozada del fondo.
Pese a haber admitido públicamente esas "otras instancias", Boudou insistió en que el Gobierno seguirá trabajando para la constitución del Fondo del Bicentenario "en los términos que fue diseñado", con la "utilización de reservas para el pago de la deuda".

En paralelo, el ministro procuró disipar las versiones de que corre peligro el canje de deuda para los acreedores que rechazaron la quita de 2005. Voceros del Palacio de Hacienda aseguraron a Crítica de la Argentina que ayer se enviaron las primeras respuestas a la Comisión de Valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés) para que autorice la operación, ante su pedido de informes para hacerlo. La venia del ente de control bursátil norteamericano es necesaria para que se sumen al canje los acreedores radicados allí.

Según las fuentes de Economía, el material enviado a Wall Street es "secreto" y sólo apunta a aclararles a los inversores estadounidenses la situación financiera del país. El objetivo del Palacio de Hacienda es apurar lo más posible esa autorización.

Otra señal de continuidad del canje es la que intentará dar desde hoy a los inversores privados en Londres el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino. "Se embarcó con la orden de ratificarle a todo el mundo que el canje se hace, pese a las barbaridades que se están diciendo por el sainete del Banco Central", dijo una de las fuentes consultadas.

En el Palacio de Hacienda aseguran que, una vez concretado el canje, bajarán las tasas de interés para el Estado y también para las empresas argentinas.

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