Por Botnia, el río Uruguay es el lugar más monitoreado del mundo

Al menos siete organismos estatales y no gubernamentales evalúan si sufre un daño ambiental. Hasta ahora todos han concluido que la pastera no contamina. Los informes que pidieron la Argentina y Uruguay.
Casi seis años desde el primer análisis. Siete organismos de control. Estudios sobre el agua, aire, radiogeoquímicos y de fito y zooplancton. Más de 40 informes redactados. Muchas son las características del plan de vigilancia ambiental sobre el río Uruguay. La conclusión es siempre la misma. Por ahora "Botnia no contamina".

Este diario dialogó con los organismos que vigilan a la pastera para ver pasado, presente y futuro de los controles.

La Dirección Nacional de Medio Ambiente uruguaya (Dinama) comenzó el monitoreo en 2003. Cuando la planta se puso en funcionamiento, la Dinama pasó a presidir la "Comisión de Seguimiento de la planta de celulosa, puerto y zona franca de Botnia", integrada por organismos oficiales, la empresa y ONGs.

Esta comisión ya ha tenido trece reuniones, en las que han concluido que la planta no impacta de manera negativa, aseguró su titular, Alicia Torres.

El Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) elabora, desde abril de 2005, análisis microbiológicos a partir de muestras tomadas en cinco puntos del río. Estudian los niveles en agua y aire de materiales como Fósforo, Nitrógeno y Amonio. Miguel Brechner, presidente de la institución, confirmó que "en ninguno de los 37 reportes hechos se han encontrado signos de contaminación".

La consultora canadiense Ecometrix, por pedido del Banco Mundial, ha elaborado ya dos informes, dentro de un plan de cuatro, y ha descartado cualquier posibilidad de contaminación.

El primero, de 2006, sirvió para destrabar la ayuda financiera para la construcción de la planta.

Bruce Rodgers, uno de los especialistas de la firma, adelantó que "Ecometrix ya está trabajando en el tercer informe", aunque precisó que los resultados no estarán hasta dentro de unos meses.

Green Cross, la ONG dirigida por el ex presidente ruso Mijail Gorbachov, también monitorea a la pastera. Sus primeros dos informes, de 2008, descartaron cualquier contaminación. Esta semana, la directora de la filial argentina, Marisa Arienza, adelantó que el tercero contendrá las conclusiones de los otros dos y que los niveles de agentes contaminantes son mucho menores a los permitidos.

El titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (IN TI), Enrique Martínez, también aseguró que hicieron estudios de la calidad de las aguas del río Uruguay que por ahora no arrojaron pruebas de contaminación y que seguirán monitoreando.

La Secretaría de Ambiente encargó tres informes, los únicos que serán tenidos en cuenta como parte de la estrategia argentina ante La Haya, coordinados también por Cancillería. Uno de ellos a la Universidad de Buenos Aires, que había comenzado su monitoreo en 2006, a pedido de la intendencia de Gualeguaychú.

Jorge Aliaga, director del equipo de 30 investigadores, aseguró en exclusiva a este diario que "si hubiésemos detectado que el funcionamiento de la planta era nocivo para la gente, hubiésemos avisado de inmediato y tomado alguna medida". Igualmente, aclaró que "los resultados finales van a estar de acá a seis o doce meses".

Otro de los informes fue encargado a la Universidad de La Plata, y se realiza en el Laboratorio de Espectrometría de Masas de Alta Resolución. Los equipos técnicos, dirigidos por Juan Carlos Colombo, se juntaron esta semana con autoridades gubernamentales y "explicaron cómo se está trabajando", según confiaron fuentes de la cartera ambiental. El tercer estudio fue encargado a la Universidad de Luján.

Botnia también realiza un monitoreo constante, que certifica los resultados de los otros estudios e incluye tecnología de avanzada ECF Light. El último análisis de la empresa, de diciembre de 2008, dio niveles de contaminación aun menores a los que se observaron, por ejemplo, en Suecia y Finlandia.

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