Bossio: "No queda otra que vacunarse"

La planificación local y el trabajo conjunto de estado y ciudadanos es fundamental para el epidemiólogo Juan Carlos Bossio, al frente de la Dirección de Epidemiología de la Nación.
Vino a Misiones para la continuidad de un taller iniciado hace poco más de un mes con los grupos de trabajo que están detrás de que no avance la fiebre amarilla en la zona. Sobre todo en poner énfasis en que no se urbanice la enfermedad.

En el curso taller del que tomaron parte directores de hospitales, directores de Zonas de Salud y jefes de Áreas Programáticas, médicos comunitarios, agentes sanitarios aborígenes, representantes de federaciones de salud, funcionarios de Encarnación, (Paraguay), intendentes y representantes de los municipios y funcionarios de Corrientes, lo que se hizo es una unificación de criterios en cuanto a las recomendaciones internacionales y nacionales para el control del virus, cómo estas medidas se trasladan a cada uno de los niveles locales. Luego se trabajó en grupo, los equipos de salud, para garantizar que esas recomendaciones se estén cumpliendo en cada lugar de Misiones y Corrientes.

Bossio habló largamente con El Territorio sobre la aparición, las implicancias, responsabilidades colectivas e individuales, tratando de desmitificar sobre la enfermedad.

¿Porque no son urbanos los casos posadeños?

En el caso de la fiebre amarilla está el ciclo urbano y el selvático. Lo que se dio en Posadas siguen siendo selváticos ya que contrajeron la enfermedad en el monte y se detectaron en la ciudad. Para que se urbanice la enfermedad tiene que haber transmisión urbana, que en este momento no está detectada. El motivo por el que la población tiene que vacunarse absolutamente toda es porque ya que se está dando en la selva y hay que impedir que se haga urbana.

La precaución de vacunarse es la que va a impedir esto, cuánto más personas no estén vacunadas, cuando salen a la selva pueden infectarse y traerlas a la ciudad. Hay puestos por todos lados y no queda otra que vacunarse. Comenzarán a emitirse cortos publicitarios televisivos y radiales instando a hacerlo, estas jornadas taller son para que todos los equipos locales se pongan como prioridad brindar la información a la gente, para que se vacune y descacharrice en la casas.

¿Porqué reemergió?

La expansión de ciertas enfermedades infecciosas, la reemergencia como se denomina, es un proceso que se está viviendo a nivel mundial. Hay distintos motivos y para cada enfermedad pueden ser diferentes.

Cuando ocurrió la reemergencia de la Tuberculosis eso se debió a la aparición de una nueva enfermedad, nueva entidad clínica, que fue el Síndrome de Deficiencia Adquirido y que eso hizo que la persona sea más lábil para la tuberculosis, que todavía existía y se diseminaba y eso hizo que reapareciera la Tuberculosis como una amenaza para la salud pública.

Lo que ocurre con estas enfermedades subtropicales es que se ha ido expandiendo progresivamente el área de transmisión y el área en el cual la enfermedad existe. A nosotros nos ha tocado una zona del Norte de nuestro país, que tiene un clima muy cálido, que a raíz de los fenómenos climáticos hace que sea mayor la temperatura.

Eso se ha sumado a lo que ha sido la tala indiscriminada de los bosques. Y a esto se agrega los hábitos humanos, nosotros cada vez adquirimos mayor movilidad, cada vez tenemos mayor penetración en ámbitos naturales, que antes eran inexplorados.

Toda esa coexistencia de factores ha hecho que ciertas enfermedades nos hayan vuelto a afectar. Era un fenómeno que podíamos tener, entonces tenemos que tener una coexistencia más juiciosa, más integrada al medio ambiente.

¿Qué otros factores?

En el caso particular de fiebre amarilla uno de los que determinan la expansión o el peligro de expansión de la enfermedad es la acumulación de basura con agua clara, donde se cría y multiplica el mosquito.

La enfermedad tiene básicamente tres elementos: el reservorio, el vector (mosquito) y el ser humano que puede infectarse. Si aumentamos la cantidad de vectores, obviamente aumenta el peligro de transmisión.

Eso es un comportamiento humano que lo vimos como una cuestión de daño a la ecología, pero que nunca asociamos como un riesgo para generar fuentes de infección, en este caso vectores, los mosquitos.

Son todas cosas que contribuyen a que en determinadas circunstancias re emerjan las enfermedades.

Tenemos que saber por un lado las razones y por el otro las herramientas. Con respecto a las razones, la participación humana individual y colectiva que hacen al incremento de la temperatura media del planeta.

Otras son cuestiones de exclusiva responsabilidad del individuo, habiendo una vacuna contra la fiebre amarilla y estamos en una zona donde apareció la enfermedad y hay riesgo de infección, hay que vacunarse. Si sabemos que hay un mosquito que la transmite y se reproduce en cacharros, muchos asociados a basura, bueno, limpiar y mantener limpio. Eso nos beneficia no sólo individualmente sino a todos nuestros conciudadanos.

¿Que se hace con los que no se quieren aplicar la vacuna?

En primer lugar hay que informar claramente, que la población sea consciente de que hay una enfermedad, que se produce por un virus que transmite un vector, por la picadura de un mosquito, que hay varias enfermedades de este tipo ocasionadas por distintos virus y transmitidos de la misma forma (por la picadura del mosquito) y que en el caso particular de esta hay una vacuna que nos protege, o sea que si nos pica el mosquito con la enfermedad no nos va a hacer nada.

La primera cuestión es que la gente esté informada sobre el riesgo. Nosotros trabajamos con información, en el caso de los que oponen las cuestiones religiosas, hay que realizar una mayor persuasión, hablar con los líderes religiosos y que ellos lo hagan con la feligresía.

La experiencia que tenemos es que el porcentaje de gente, aún con todas esas persuasiones, es de alrededor del 5 al 3%. Ese hecho es que nos permite hablar de la protección grupal, o sea que independientemente de que haya un grupo de personas que no adoptan la medida de prevención, el conjunto social está protegido, ya que el resto de la población que si se vacunó impide la propagación.

¿Recomienda controles interprovinciales?

Lo que se hace con otros países y con otras provincias es la aplicación de las normas del Reglamento Sanitario Internacional. En el caso del Mercosur, lo que se hace es rápidamente informar las epizootias, los episodios que manifiestan la transmisión selvática de la fiebre amarilla.

A partir de lo cual se informa a todos los países y provincias para que los ciudadanos de esos lugares sepan que si se dirigen a los lugares donde se da la enfermedad, lo que se hace es coordinación. En los puestos fronterizos hay que facilitar el acceso a la vacuna con puestos de vacunación, para gente que por falta de información se trasladó sin la vacuna, pueda hacerlo en el cruce fronterizo.

Para aplacar la incertidumbre sobre todas las enfermedades, ¿qué le decimos a la gente?

En el caso de esta región le tenemos que decir que tienen que tener conciencia de que hay enfermedades como la leishmaniasis y la fiebre amarilla, que tenemos que ocuparnos y tomar medidas. Ambas son enfermedades que pueden dañar la salud y pueden llegar a provocar la muerte. La buena noticia es que en caso de la fiebre amarilla hay una vacuna y en el caso de la leishmaniasis le decimos que no hay vacunas, sino que hay medidas de prevención y de diagnóstico precoz y tratamiento.

Lo que tenemos que informarle a la población es que estamos coexistiendo con dos enfermedades, que no hay que alarmarse, sino tomar esas medidas y recomendaciones posibles, medidas que emite la Organización Mundial de la Salud.

¿Es una utopía pensar en erradicarlas?

En este momento plantearnos la erradicación de las enfermedades no sería ser responsable desde el punto de visto científico. Hay un organismo de la OMS, que evalúa cuáles son las enfermedades que están potencialmente por erradicarse. Dentro de esa lista no están estas que están acá, pero sólo por una cuestión de contexto, circulación y diseminación de la enfermedad, también tiene que ver a cuánto ha llegado nuestro conocimiento y la tecnología que tenemos para aplicar el control a partir de nuestro conocimiento.

¿Qué pasa en Corrientes?

Una de las muestras tomadas ayer, de todos los monos muertos encontrados, está en buenas condiciones de ser analizadas. La temporalidad tiene mucho que ver para poder llevar adelante el diagnóstico.

Si ha pasado mucho tiempo desde que el animal ha muerto y tardó en hallarse, se descompone en un grado en el que no es posible analizar las muestras que servirían para el diagnóstico. A partir de ahí veremos qué dicen los análisis.

“Lo que tenemos que informarle a la población es que estamos coexistiendo con estas enfermedades, que no hay que alarmarse, sino tomar medidas y recomendaciones posibles que emite la Organización Mundial de la Salud”

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