Bossio absorbe a funcionarios mendocinos desde la Anses.

Se trata de un grupo de jóvenes que trabajaban con el Gobernador desde 2003. La renuncia más resonante es la del subsecretario de Gestión Pública, Rodrigo Ruete.
Eran sus soldados, pero un cargo en Buenos Aires, de donde son oriundos, los tentó y decidieron regresar. Todos los asesores que el gobernador Celso Jaque trajo desde el Congreso Nacional, y que eran miembros de la Fundación Contemporánea, se desvincularon del Gobierno provincial en los últimos días tras la llegada de Diego Bossio a la Anses (Administración Nacional de Seguridad Social).

El subsecretario de Gestión Pública, Rodrigo Ruete y el ex vocero de Jaque y asesor de la Casa de Mendoza, Lautaro Vicario, dejaron sus funciones e hicieron sus maletas para instalarse definitivamente en Buenos Aires a trabajar con Bossio.

La decisión que más llamó la atención en el Gobierno fue la de Ruete, quien se había hecho cargo de la Subsecretaría de Gestión Pública luego de que Bossio dejara ese puesto para pasar a formar parte del directorio del Banco Hipotecario Nacional. Ruete era hasta ese momento asesor y coordinaba una oficina de credos, a la que Jaque le dio mucha relevancia.

Hace unos días y a expreso pedido de Bossio, dejó a Jaque para trabajar en una gerencia de planeamiento de la Anses. En tanto Vicario, quien fue desplazado del cargo de vocero hace un año y se encargó de la prensa de la Casa de Mendoza, tendrá las mismas funciones en la Anses.

Según pudo conocer Los Andes, Bossio planteó a sus amigos la necesidad de conformar un equipo de hombres de confianza para poder respaldarse y sopesar el poder interno que tienen el ex titular de la Anses y actual ministro de Economía Amado Boudou y, claro está, Néstor Kirchner a través de sus funcionarios íntimos.

Por eso hasta suenan fuerte para ir al organismo nacional los funcionarios Gustavo Antonioli (a cargo de la Casa de Mendoza en Buenos Aires) y Héctor Rasso (un jaquista puro, actual titular de la Anses local).

La relación entre Jaque y estos jóvenes porteños datan de su paso por el Congreso de la Nación, donde fue senador nacional. Ruete, Vicario y Bossio pertenecían a la Fundación Contemporánea, una institución que promueve el humanismo cristiano y que asesora a distintos organismos del Gobierno.

En ese momento, Jaque no tenía gente de confianza para que trabajara con él en el Senado y su ex colaborador, el malargüino Federico Urigüen, le presentó a la Fundación con quien coincidió ideológicamente desde un comienzo. Así se fue construyendo una relación que no supo de fronteras y cuando Jaque fue candidato a gobernador en 2007 estos jóvenes se transformaron en su mesa chica y fueron puestos en funciones clave al comienzo del Gobierno.

Pero con el transcurrir de los meses, la relación de los contemporáneos con parte del Gobierno y con los intendentes peronistas se fue deteriorando a medida que la imagen positiva del Gobernador sufría serios avatares.

Los porteños eran acusados de malos asesores. Pero mientras esto sucedía, los tres muchachos (Bossio primero) abandonaron a la Fundación que los lanzó a la vida política. Cortaron relación con Simón Bestani, su presidente y con el resto de los miembros. Justo en el mismo momento en el que la Contemporánea había dejado de dar relevancia a la sede central en Buenos Aires para ponerle fichas a Mendoza.

Entre tantos movimientos, un caso salpicó a Bossio y fue revelado por este diario. Una revista oficial, llamada Mendoza Cultural, se había hecho en la imprenta de su padre, en Tandil, a 1.200 kilómetros de nuestra provincia. La nota fue publicada el 21 de setiembre de 2008 y desde ese momento, Bossio disminuyó notablemente sus apariciones públicas.

Según cuentan, Bossio tenía expectativa de regresar a Buenos Aires apenas puso un pie en Mendoza en diciembre de 2007. Sus planes abarcaban cuatro meses en estas tierras y después tenía la idea de lanzarse a un cargo nacional gracias a la llegada de Jaque a los Kirchner.

El Gobernador lo habría intentado, pero sin éxito. Pero lo que no pudo hacer Jaque lo logró su esposa Valeria Loria (mujer de confianza de Cristina Fernández) y la relación política que comenzó a tejer casi en secreto con el asesor presidencial y operador político Juan Carlos Mazzón.

Esas relaciones le posibilitaron primero saltar al directorio del Banco Hipotecario Nacional y luego a manejar la poderosa Anses, donde fue nombrado titular a principios de este mes. Su esposa, en cambio, tuvo que renunciar a su puesto en la Sigen (Sindicatura General de la Nación) dado que fue denunciada ante la Justicia porque entre sus funciones debía controlar a su esposo, algo totalmente incompatible.

Pero ahora, mientras los ex asesores de Jaque estrenan puesto, la Fundación Contemporánea prueba otros rumbos políticos. Alejados del armado del Gobernador y del kirchnerismo, Bestani está armando la pata local del peronismo disidente, encarnado, en este caso, por Mauricio Macri y Francisco De Narváez.

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