Bonasso afirmó que está desilusionado con el Gobierno

Lamenta que se haya abandonado el proyecto transversal y marcó errores de la Presidenta
En el estudio atiborrado de libros de su casona palermitana, Miguel Bonasso mira con una mezcla de orgullo y melancolía unas fotos con Néstor y Cristina Kirchner.

"No estoy enojado con ellos; estoy desilusionado. Lamento incluirlos en la lista de frustraciones argentinas", dice a LA NACION, con una media sonrisa, el escritor, periodista y diputado nacional por la Capital, que en 2003 formaba parte de la mesa de asesores dilectos del Gobierno, y que hoy denuncia que la Casa Rosada influyó de manera directa en su salida del diario Crítica , del que era columnista hasta hace pocos días.

"Apretar periodistas, amenazar a los medios, esas acciones tendrán un costo para ellos. Una sociedad tan compleja como la nuestra necesita diversidad de opiniones", dice el ex director del diario de la organización Montoneros, Noticias , a principios de la década del setenta.

De inmediato, el enojo por haberse quedado sin su columna semanal -pues le ofrecieron colaborar "de vez en cuando" y lo rechazó- se transforma en una explicación de su alejamiento del rebaño kirchnerista y de su actual posición crítica desde el espacio que encabeza el ex jefe del gobierno porteño Aníbal Ibarra.

"Cuando abandonó el proyecto transversal, se sumergió en el PJ, que es un pacto de silencio. Se cuidan unos a otros", explica el diputado. Excluye a la pareja presidencial de sus sospechas de corrupción, pero aclara: "Los hombres públicos no podemos mezclar negocios con la política". Y destaca a dos presidentes argentinos, Arturo Illia y Héctor J. Cámpora (del que fue vocero), de quienes dice que "se fueron de la función pública tan pobres como habían llegado a ella".

Dice que la pareja presidencial "está presa de la liga de gobernadores", y que esa situación puede acentuarse después de las elecciones del 28 de junio. La frustrada ley de bosques y el veto presidencial a la ley de protección de glaciares que impulsó lo enfrentaron al bloque oficialista, tanto que la propia presidenta lo incluyó entre los "soldados verdes" que combaten sus posturas en el Congreso.

Bonasso se ríe de ese mote, y la emprende contra Cristina Kirchner, con quien no habla desde fines de 2007. "Es muy inteligente. Pero ha cometido errores por no ver lo que pasa. Un círculo de aduladores le deforma la realidad", explica.

Con respecto a las recientes nacionalizaciones de empresas argentinas decididas por su admirado Hugo Chávez, no critica al presidente venezolano, pero dice que el Gobierno actuó mal. "Cualquier gobierno debe ser cuidadoso y no desamparar a las empresas de su país en el exterior", evalúa, antes de criticar la postura del Gobierno en el conflicto con el campo. "Se encaró una supuesta guerra contra la oligarquía, que no existe. No hay política productiva en relación con esos sectores, y no entendieron que allí había reclamos de sectores populares del agro", sorprende.

Se pone ansioso al hablar de su actual función como jefe de campaña de Aníbal Ibarra, que intentará ganar una banca de diputado. "Durante su gestión se preocupó por la salud y la educación", declara, y desmiente cualquier apoyo del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández a esa lista.

Cae la noche en Palermo, y Bonasso debe seguir preparando su nuevo libro: una biografía de Bernardo Monteagudo. Baja el tono de voz y envía un mensaje al matrimonio presidencial. "Que dialoguen; que escuchen a todos los sectores; que castiguen sin piedad cualquier acto de corrupción, vengan de quien provengan", finaliza, con tono resignado y su característica sonrisa.

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