El PJ bonaerense se lame las heridas

El PJ bonaerense se lame las heridas
Los legisladores provinciales volverán a verse las caras tras el difundido encuentro de Pinamar, donde se cuestionó a los jefes del oficialismo. Ya buscan reemplazante para uno de los protagonistas de la reunión.
Los diputados bonaerenses protagonistas de un mediático culebrón que incluyó escenas de odios, amores y acusaciones de traición cruzados volverán mañana a verse las caras.

Una semana después del asado de Pinamar, en casa del titular del cuerpo legislativo, Horacio González, donde se criticó duro y parejo a Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Alberto Balestrini, los diputados se reunirán mañana en La Plata para planificar oficialmente el año parlamentario.

Claro que primero se pasarán facturas. El que más la va a ligar es el jefe del bloque, el platense Raúl Pérez, al que responsabilizan, más que por el tono de las críticas, por la difusión de la movida. La forma como trascendieron las críticas permitió, según argumentan en el oficialismo, que el "archienemigo" Grupo Clarín se hiciera una panzada.

OFICINAS. Por el momento se cuidarán las formas. Las sonrisas y las palmadas estarán a la orden del día, dicen quienes conocen el funcionamiento del cuerpo. La batalla más dura se está dando en otras oficinas, en especial la que funciona a unos metros de la casa de la presidenta de la Nación y su esposo. Allí, en el despacho que usa Néstor Kirchner en la quinta presidencial de Olivos, se abre el terreno más difícil para Pérez, González y el marplatense Juan Garivotto. Es ahí donde se coordina la respuesta a la movida de Pinamar, que según algunos kirchneristas escondió la mano de los intendentes de Tigre, Sergio Massa, y de La Plata, Pablo Bruera, ayudados por la difusión de Clarín.

Las otras oficinas donde se discute el futuro del PJ bonaerense funcionan en La Plata, muy cerca de la Cámara de Diputados. Una es la presidencia del Senado, que está en manos del titular del peronismo bonaerense, Alberto Balestrini. La otra es la oficina del politólogo Alberto Pérez, jefe de Gabinete de Daniel Scioli, que hoy regresó de sus vacaciones. Los tres hicieron saber que alguien debía pagar la afrenta de Pinamar. Y pusieron en aprietos a los diputados, que no saben cómo resolver la cuestión.

Sucede que les resulta difícil encontrar el reemplazo del principal acusado y titular del bloque oficialista, Raúl Pérez, un avezado legislador que transita la Casa (así llaman a la Cámara) desde hace varios años y que para sobrevivir sirvió a Carlos Menem y Kirchner, y en lo local primero al ex intendente Julio Alak y luego al actual, Pablo Bruera. El nuevo presidente del bloque deberá contener desde los ultrakirchneristas de los movimientos sociales como Fernando "Chino" Navarro o Alicia Sánchez –la esposa de Luis D’Elía– hasta a Iván Budassi, que viene de la conservadora Ucedé, pasando por el ultraduhaldista Gabriel Villegas. Si bien el tamaño de los enemigos recomienda el reemplazo antes de que los misiles alteren la delicada paz que se vive en el cuerpo (se habló de carpetazos y cámaras ocultas), lo cierto es que nadie quiere agarrar el fierro caliente de la jefatura del bloque en un año que, en cuestiones partidarias, se prevé una batalla a todo o nada.

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