Bombay: intentan rescatar a los rehenes

Grupos comando combatían con terroristas en dos hoteles de lujo en Bombay; ya hay 125 muertos, pero temen que sean muchos más
BOMBAY.- Grupos comando del ejército indio lanzaron ayer una audaz ofensiva contra dos hoteles de lujo repletos de rehenes que habían sido tomados por militantes islámicos, en una jornada en la que los disparos y las explosiones volvieron a convulsionar a Bombay, después de un coordinado ataque terrorista contra 10 objetivos, que dejó un saldo de por lo menos 125 muertos y 327 heridos.

El ataque terrorista reavivó las tensiones entre la India y Paquistán, dos potencias nucleares, luego de que el primer ministro indio, Manmohan Singh, culpó a militantes paquistaníes de perpetrar el ataque.

Tras intensos combates que se extiendieron todo el día, las fuerzas de seguridad indias, que combatieron cuarto por cuarto, lograron hacerse con el control del tradicional hotel Taj Mahal, pero en el cercano Oberoi anoche aún resistía un pequeño grupo de terroristas con rehenes en su interior y otro, en el centro de estudios judíos Nariman House, donde a última hora se escucharon dos explosiones.

El general R. K. Huda, comandante del ejército del estado de Maharashtra, cuya capital es Bombay, pidió no aventurar plazos para completar el rescate y afirmó que allí han sido destinadas las mejores fuerzas disponibles. Una fuente de seguridad destacó que la esperada operación final de asalto se estaba retrasando, probablemente porque las fuerzas indias "tratan de evitar un derramamiento de sangre".

La agencia local PTI cifró en 200 las personas atrapadas en el Oberoi, algunas como rehenes de los terroristas y otras, escondidas en sus habitaciones desde que comenzó el ataque.

Bombay seguía inmersa ayer en la incertidumbre, un día después de uno de los peores ataques terroristas en la historia de la India, en los que unos 25 hombres armados con fusiles de asalto y granadas atacaron dos hoteles y otros ocho lugares, entre ellos la transitada estación ferroviaria central, un hospital y un popular café, todos muy visitados por los turistas. El director de la Guardia Nacional de Seguridad, J. K. Dutt, señaló que sólo dos terroristas resistían en el octavo piso del Oberoi y uno más, que fue herido, en el Taj Mahal. Siete terroristas fueron abatidos ya por los comandos indios y tres fueron arrestados; uno de ellos, un paquistaní identificado como Ajmal Amir Kamal.

La policía dijo que por lo menos 125 personas murieron y 315 resultaron heridas cuando los hombres armados, algunos de los cuales llegaron en botes inflables, se desplegaron por la capital financiera de la India. Sin embargo, los rehenes que salieron de los hoteles dijeron que quedaban muchos cadáveres en los pasillos, por lo que la cifra podría aumentar. Entre los muertos hay por lo menos seis extranjeros.

El primer ministro indio culpó a grupos militantes establecidos en países vecinos por los atentados en Bombay, en una clara alusión a Paquistán. "Es evidente que el grupo que llevó a cabo estos ataques, con asiento fuera del país, había venido con una resuelta decisión de crear caos en la capital comercial del país", dijo Singh en un discurso televisado. "Tomaremos las medidas más fuertes posibles para asegurar que no se repitan actos terroristas como estos", agregó.

De inmediato, Paquistán reprochó las acusaciones de Singh, y advirtió que insistir en ellas "destruiría toda la buena voluntad´´ entre las dos naciones que tienen una disputa por la región de Cachemira. "Si tienen alguna prueba clara de que Paquistán está implicado, que nos la hagan llegar, pero no lo hacen porque no las hay", insistió el vocero del servicio secreto paquistaní (ISI), Zafar Iqbal.

Un grave deterioro en las relaciones entre Paquistán y la India, potencias nucleares que han librado tres guerras desde que conquistaron la independencia de Gran Bretaña en 1947, complicaría la política de Estados Unidos en esta región de Asia, en momentos en que Washington trata de lograr que Islamabad se ocupe menos de su vecino y se dedique más a combatir a Al-Qaeda y a los talibanes refugiados en su amplia frontera con Afganistán.

No es la primera vez que la India acusa a Paquistán de estar detrás de un atentado en su territorio. Sin embargo, el último ataque fue reivindicado por un grupo islamista local que se hace llamar Los Mujahidines del Deccan, por el nombre de una meseta central del subcontinente indio. Se sospecha que este grup, hasta ahora desconocido, sería una célula de Los Mujahidines Indios, al que se le atribuyen numerosos atentados en los últimos dos años. Las autoridades indias sospechan que este grupo recibiría apoyo y entrenamiento de grupos extremistas en Paquistán y Bangladesh.

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