... y en el bolsillo del caballero

... y en el bolsillo del caballero
Los Kirchner ya operan para dividir a la oposición y cooptar diputados del PJ disidente. Están decididos a regular la protesta callejera y a vetar las leyes adversas del nuevo Congreso.
No en vano Néstor Kirchner prefirió quedarse en la quinta de Olivos mientras su esposa está de viaje por el Vaticano y Portugal. Por estas horas, lo desvela una obsesión: cómo neutralizar la fuerza opositora tras el recambio legislativo. En los últimos días, se metió de lleno en la próxima batalla por las autoridades y la integración de las comisiones parlamentarias, un asunto que el oficialismo considera clave para la gobernabilidad. "No se iba a sentir muy cómodo escuchando misa con el Papa mientras acá se define el nuevo mapa del Congreso", explicó a este diario un ladero del patagónico sobre la decisión, tomada a último momento, de no acompañar a la Presidenta en su gira internacional.

A pocos días de asumir su banca, Kirchner se mantuvo en contacto permanente con el operador presidencial Juan Carlos Mazzón para interiorizarse sobre detalles legislativos y entretelones que le resultaban ajenos. También se comunicó con el diputado Agustín Rossi, el jefe de la bancada oficialista.

El ex presidente es conciente de que, a partir del 10 de diciembre, el Congreso será un territorio en disputa. El Frente para la Victoria perderá 20 legisladores y registrará apenas 86. A su propia tropa le suma un puñado de aliados incondicionales que responden a gobernadores extrapartidarios alineados con la Casa Rosada, como Jorge Sapag (Neuquén), el radical Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y la ex ARI Fabiana Ríos (Tierra del Fuego). En ese esquema, lejos del quórum de 129, el oficialismo deberá sumar más voluntades para aprobar iniciativas y contrarrestar la fuerza opositora.

El kirchnerismo apuesta a generar quiebres en las filas enemigas. El ex presidente postula que la centroizquierda –conformada por una quincena de legisladores– debe ser el aliado natural de cara a 2010. Pero no será el único. Uno de sus blancos será el peronismo disidente, al que considera "sin conducción" y del que pretende arrebatar seis votos, según confió a Crítica de la Argentina un funcionario de la Casa Rosada que en su despacho ya tiene armada la nueva composición de la Cámara baja. Ayer, el propio Felipe Solá, flamante jefe del Peronismo Federal, denunció que hubo presiones a sus legisladores para "dar vuelta su conciencia por medio del poder de la caja del oficialismo".

Como lo demuestra el pase del gobernador radical Ricardo Colombi a la galaxia pingüina, ni siquiera la UCR está blindada a la tentación kirchnerista. Los operadores del matrimonio presidencial afirman que, como mínimo, contarán con el respaldo de una decena de diputados que provienen del partido centenario. Según confiaron a este diario, hasta el jueves habrá sondeos, llamados y reuniones en busca de acuerdos que allanen el camino del quórum que necesita el kirchnerismo para encarar el año legislativo que ya asoma.

En la Casa Rosada también tienen decidido limitar los alcances de la protesta social. Con la denuncia penal contra Juan Carlos Alderete, esta semana ya dieron una señal de que sólo tolerarán marchas, pero no bloqueos ni tomas de edificios. El objetivo es acotar el avance de los sectores capaces de desbordar al Gobierno desde las bases.

Como diputado, Kirchner apostará a jugar con las contradicciones ajenas. Considera que entre las fortalezas del oficialismo está la propia oposición, incapaz de fijar una postura única. "Él va a ideologizar el debate y ubicará a su derecha al resto", sostuvo un legislador ultra K. El oficialismo no cree que avance la agenda opositora que propone reformar el Consejo de la Magistratura, eliminar los superpoderes, normalizar el INDEC y revisar la ley de medios. Y, en caso de que alguno de estos proyectos que irritan al Gobierno prospere, Cristina Fernández lo vetará. Rossi lo repitió varias veces a este diario: "Las leyes votadas sin nuestro apoyo preanuncian el veto".

¿Qué proyecto indispensable necesita el Poder Ejecutivo que le apruebe el Congreso en 2010? Casi ninguno, excepto el Presupuesto para 2011. Con astucia, los Kirchner ordenaron que se sancionaran en el último mes leyes de gestión que les sirven de colchón hasta que finalice el mandato. Por un lado, se aseguraron ingresos de caja al prorrogar –en un hecho inédito– por entre dos y 10 años impuestos que le reportan $ 80.000 millones anuales al fisco; entre ellos, Ganancias, Bienes Personales, el gravamen al cheque y sobre los cigarrillos. Por otro, extendieron hasta 2011 la vigencia de la Ley de Emergencia Económica, nacida durante la gestión de Eduardo Duhalde, en plena crisis, que otorga al Gobierno poderes extraordinarios sin control parlamentario, por ejemplo, para renegociar contratos con empresas de servicios privatizadas, fijar tarifas y reformar el sistema bancario.

Desde la bancada K, se ilusionan con que Kirchner acepte promover el año próximo temas "progresistas", como el matrimonio gay, el régimen penal juvenil y la reforma de la ley de entidades financieras. "Con esto, sumamos a la centroizquierda y mantenemos la iniciativa política", dijo a este diario un encumbrado diputado oficialista. De todas formas, la agenda se irá forjando en el día a día y el kirchnerismo sólo impulsará sus propuestas cuando tenga asegurados los votos.

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