Las bolsas rojas de Ricardo Landete

El cuñado de Jaque ahora está en medio de un tironeo por el manejo de los residuos patológicos. El Gobierno avanza en un polémico proyecto que mejoraría el servicio, pero con altos costos económicos. ¿La salud de Jaque tampoco está bien?
El tiempo no para. Por eso, mientras el gobernador Celso Jaque permanece en su limbo reflexivo, y consulta hasta al periodismo cómo continuar, las necesidades de la gestión se amontonan y exigen respuestas inmediatas.

Y esta ha sido precisamente una semana donde una de las áreas críticas del Poder Ejecutivo lanzó una fuerte señal de alarma frente a la inacción: los proveedores de insumos médicos amagaron con acorralar al Gobierno por una millonaria deuda. El Ministerio de Seguridad finalmente tuvo que cederle fondos a la cartera de Sergio Saracco (traspaso que todavía no termina de aprobar la Legislatura) para apagar el incendio, al menos por ahora.

Los problemas financieros han explotado en una cartera fracturada por las internas. Y en la cual su jefe, Sergio Saracco, el viernes, pareció tirar la toalla: "Estoy desgastado", confesó el viernes a un diario, después de haber sido tapa todos los días por los problemas con los proveedores sanitarios.

[Masman PORTADA]

Asusta la falta de poder de Saracco ante el cuñado del gobernador, el subsecretario de Planificación de Salud, Ricardo Landete, a quien definitivamente no puede remover, a pesar de ser su principal enemigo. Pero hay un tercero en discordia: Pedro Masman (foto), subsecretario de Gestión Sanitaria. El funcionario de Maipú se muestra un poco más cerca de Saracco, pero hace su propio juego y cada tanto amaga con renunciar, lo que desde hace un tiempo no parece otra cosa que una maniobra para forzar la salida de alguno de sus adversarios internos para poder trepar a la conducción de la cartera. Todo puede ser en ese ministerio afiebrado.

Por debajo de Saracco, Landete y Masman, un puñado de directores y asesores se mueven y se reportan estrictamente a sus jefes dentro del ministerio, salvo aquellos que fueron colocados en sus cargos por los intendentes más importante del PJ. Cada cual se mantiene en su trinchera.

El Ministerio de Salud parece así un gran loteo en la que cada parte de este justicialismo disgregado tiene una porción de terreno-poder. La consecuencia es algo parecido al desgobierno, ya que el ministro Saracco no tuvo la facultad de elegir a a sus colaboradores y por lo tanto no tiene poder sobre ellos, salvo por un par de directores que responden directamente a él.

[Hospital Lagomaggiore-portada]

El cuadro de la anarquía se completa con los hospitales, donde los jefes de los dos principales efectores también se comportan de manera independiente. José Moschetti (foto)comanda el Lagomaggiore y José Ascar está al frente del Hospital Central. "Ninguno de los dos le da bola a nadie", dicen en Casa de Gobierno.

Ejemplo de esto es que Moschetti no dudó esta semana en contradecir al ministro Saracco respecto de los números de la deuda con los proveedores. En ese acto desafiante expuso una vez más la fragilidad del jefe del ministerio. Y van...

La guerra tiene como escenario nada menos que la salud de los mendocinos. Y allí el problema de los proveedores no parece ser el último: se está instalando una pelea por el manejo de los residuos patológicos que generan los hospitales, puja que va a poner a prueba la capacidad de gestión y la independencia del Gobierno frente a los intereses económicos.

[Residuos patológicos-PORTADA]

Residuos patológicos. El ajetreado Ministerio de Salud, junto a otras carteras, deberá enfrentar un cambio importante en el manejo de los residuos patológicos (foto). Y tendrá que actuar en medio de una fuerte disputa, donde estará en juego la escuálida caja de los hospitales y clínicas y la necesidad de imponer un criterio que resguarde la salud de la población.

El Gobierno planea entregar el servicio de recolección, transporte, tratamiento y disposición final de los residuos patológicos que se generan en todos los hospitales privados y públicos en manos de la división ambiental de la empresa Pescarmona, que se ha unido en UTE con una firma extranjera denominada LAMCEF para encarar el proyecto.

El salto cualitativo está representado por la construcción de una planta de tratamiento de los desechos que le costará al operador privado 9 millones de pesos y que se montará en la zona de Capdeville, Las Heras. De acuerdo con el proceso diseñado, esos desechos, transformados en residuos comunes, después se trasladarán a terrenos de El Borbollón, donde actualmente son enterrados en celdas especiales, ya que carecen del mencionado tratamiento.

Después de un proceso de adjudicación no exento de polémica, en el cual el Ejecutivo dejó fuera de carrera a otros oferentes, se adjudicó este emprendimiento a la UTE TYSA SA(Pescarmona)-LAMCEF. Pero falta la ratificación de la Legislatura para que se pueda firmar el contrato de concesión del servicio, que ligará a la Provincia con la UTE por 10 años.

El proyecto desembarcó en la Legislatura hace casi un mes y el debate no ha avanzado mucho, a pesar de que cuatro comisiones se están ocupando de ello. Pero aunque no se haya movido mucho, ya hay quienes cuestionan fuerte la iniciativa, tanto en la Casa de las Leyes como en la Casa de Gobierno.

Hay sospechas y cuestionamientos por la entrega de este servicio a una sola empresa, lo que para algunos representa la creación de un monopolio de los desechos hospitalarios. La empresa de Pescarmona ya cumple con el servicio, pero a partir del cambio, dejará afuera a otros actores que hasta hoy se ocupan del transporte de los mismos.

Pero las sospechas no terminan allí: funcionarios del propio Ministerio de Salud y representantes de las clínicas privadas están muy preocupados por los costos que implicará este nuevo sistema, en un marco de profunda crisis económica de la salud pública y privada. Consideran que el desfinanciamiento de los hospitales, que ya es una realidad, podría agravarse.

Hay versiones encontradas en este punto: algunos sostienen que el costo de la disposición final de los residuos aumentará el 300 por ciento, mientras que fuentes de la Legislatura reducen la suba a menos del 50 por ciento, en promedio. Pero lo que nadie cuestiona es que habrá un aumento considerable de los costos, en un momento de escasez de dinero en el sistema sanitario.

De acuerdo con la información que manejan en la Legislatura, la empresa que cubrirá el servicio cobrará 11 pesos por kilo de residuo patológico, como tarifa plana, en todos los nosocomios de la provincia, públicos y privados. Hoy, en cambio, los precios varían según la distancia desde el generador hasta El Borbollón , pero se ubican, según dicen los papeles, en 7 pesos por kilo de promedio.

Bolsitas negras y rojas. El prólogo de esta disputa se dio esta semana. Hubo una áspera reunión en la Casa de Gobierno entre referentes de clínicas y hospitales y operadores del sistema por el manejo de los residuos de los hospitales. El tironeo se dio porque TYSA pretende que los generadores de la basura coloquen la mayor cantidad de los desechos en bolsas rojas, que son las que identifican la basura patológica, y lo menor posible en las negras, donde van a parar los desechos comunes. En cambio, desde las clínicas y los hospitales pusieron reparos técnicos y, en definitiva, económicos: el traslado de los residuos patológicos es, como se dijo, muy oneroso.

[Landete-PORTADA]

El cruce se dio en presencia de representantes de la Fiscalía de Estado y de un personaje protagónico en la novela de los residuos: el subsecretario de Planificación de Salud, Ricardo Landete (foto). O sea, ante el polémico cuñado del gobernador Celso Jaque.

Aunque todos redujeron el tono de sus expresiones ante los medios, hubo discusiones muy fuertes puertas adentro. Desde las clínicas privadas llegaron a amenazar con juicios si los obligan a pagar los 11 pesos por kilo del nuevo servicio. TYSA no emitió palabra ante la prensa y al cierre de esta nota, MDZ tampoco había conseguido obtener su versión de la situación.

Según información publicada por este diario, el negocio al que aspira TYSA en el nuevo contrato podría ascender a los 3 millones de pesos por mes.

¿Y el Gobierno? Fuentes del ministerio que participaron en la reunión reconocieron que el problema radica en la falta de experiencia de los funcionarios de Salud para fijar un protocolo adecuado sobre el manejo de los residuos patológicos. "Hay que adecuar el marco legal para ser eficientes en la clasificación y disposición final de los desechos", expresó la fuente. Esa debería ser la tarea del Ejecutivo. Tarea que muchos dudan que se esté cumpliendo.

[Diputada amalia monserrat]

Por su lado, la diputada Amalia Monserrat (CONFE), presidenta de la comisión de Ambiente de la Cámara Baja (foto), que es donde se estudia el proyecto, indicó que este protocolo para la clasificación de la basura no aparece en los papeles que el Gobierno mandó a la Legislatura. La legisladora afirmó que en el proyecto se hace referencia a un decreto de clasificación de residuos del año 2005, el cual seguramente requiere una actualización y que, vistos los cruces que se produjeron esta semana en la Casa de Gobierno, no ofrece todas las respuestas.

La propuesta oficial, además, debería competir con una iniciativa sobre residuos patológicos distinta, elaborada por el Partido Demócrata. Es decir que este tema se encamina a una traba en la Casa de las Leyes.

Mientras tanto, las deficiencias de control y administración de los residuos patológicos en Mendoza están a la vista.

[Basural clandestino2]

A principios de setiembre (casi al mismo tiempo que los pliegos del nuevo sistema para la disposición de residuos ingresaban a la Legislatura) la red ambientalista Oikos hizo una grave denuncia. Esta organización descubrió en el basural de Puente de Hierro, de Guaymallén, basura hospitalaria (foto), mezclada con otros desechos comunes. Al parecer, algunas clínicas u hospitales ya han encontrado la forma de deshacerse de ellos sin asumir costos económicos.

El modus operandi de algunas entidades para evitar gastos fue confirmado por una fuente oficial. "Si no se bajan los costos, las clínicas van a seguir tirando residuos patológicos en cualquier baldío para no desfinanciarse", advirtió un funcionario a MDZ.

De ser así, con el nuevo sistema, que es más caro, peor será el remedio que la enfermedad.

Landete, rey de las bolsitas rojas. En la novela de las bolsitas, el rol del polémico cuñado de Jaque es central. Al área de Landete le atañe por estos días la responsabilidad de preparar al personal de los hospitales para la correcta clasificación de los desechos hospitalarios. La responsable directa se llama Adriana Koch, directora de Epidemiología y Ambiente Saludable, que es funcionaria de la subsecretaría de Planificación.

En este escenario, a Landete le atribuyen una circular dirigida a los hospitales en la que se ordenó ampliar la cantidad de elementos que deben considerarse residuos patológicos. Es decir: Landete ordenó cargar más elementos en las bolsas rojas, lo cual, como consecuencia, subiría los gastos de los hospitales y mejorará las ganancias de TYSA.

Hay quienes creyeron ver en la circular de Landete una maniobra para mejorar los dividendos de la empresa privada.

La medida, de hecho, generó una fuerte reacción en el ámbito de la salud. Una de las clínicas afectadas tiene fuerte influencia sobre un grupo de medios de comunicación y llevó allí su queja. Por eso el problema de los residuos patológicos, de no estar en la agenda pública, saltó ayer sorpresivamente a la tapa del diario Uno.

La Legislatura también afinará la mira a partir de los últimos hecho. En la comisión de Ambiente de Diputados, hasta aquí no tenían pensado invitar a la empresa adjudicataria del servicio ni a los funcionarios del Ministerio de Salud, que no es la única pata del Poder Ejecutivo implicada: juega un fuerte rol allí, por supuesto, la Secretaría de Ambiente y también tiene su parte el Ministerio de Infraestructura. Ahora el interés cambió y es muy probable que la comisión de Ambiente cite la semana próxima a Landete o a alguno de sus funcionarios, para que despejen las dudas sanitarias que han comenzado a aparecer.

Las comisiones de la Cámara de Diputados serán una olla a presión por este tema ya que, además de las nuevas citaciones, han sido convocados a Ambiente para el martes dos férreos opositores al nuevo sistema de residuos patológicos: la Asociación de Clínicas y Sanatorios y los actuales transportistas de desechos hospitalarios. También habrá otro encuentro por este tema en la Casa de Gobierno.

De todos modos, la cobista Monserrat, jefa de la comisión, no se opone al contrato que promueve el Gobierno. La legisladora considera que el cambio es valioso. Dice que el aumento de los costos no es tan alto (lo ubica en el 37 por ciento promedio) y destaca que, luego de 10 años de explotación del servicio, la planta construida por el operador privado quedará en manos del Estado. Vale decir aquí que el proyecto nació en 2006, durante la gestión del entonces gobernador Julio Cobos.

En cambio, Monserrat sí cuestiona las demoras del Poder Ejecutivo. "No entiendo por qué van a demorar dos años, cuando tenían todo listo", se quejó la diputada. Y al cierre de esta nota, también le habían aparecido a la legisladora muchas dudas por el protocolo que se usará para clasificar los desechos.

Landete y sus funcionarios en definitiva van a ser los responsables de que el procedimiento sea correcto, en un tema delicado y preocupante. Por lo menos, hasta que los desechos salgan de los hospitales, momento desde el cual la responsabilidad será de la secretaría de Ambiente.

Mientras tanto, distintos sectores están en guardia ante cualquier síntoma de descontrol o anomalía con los residuos de los hospitales: ATE hizo una denuncia ante la Fiscalía de Estado por el acopio de la basura en un hospital local.

Que las cosas salgan bien será, en definitiva, un desafío de gestión, eso que tanto le reclaman a Jaque y a sus funcionarios.

Aunque antes habrá que ver si Landete resiste en su puesto el tiempo que falta para que el nuevo sistema se ponga en práctica: no menos de nuevo meses tardarán en implementarlo a partir del OK legislativo, si es que la iniciativa no se traba por la polémica que se ha instalado.

¿Jaque enfermo? Mientras brotan las necesidades y asoman nuevas obligaciones, una nueva preocupación tienen en el Poder Ejecutivo: el estado de salud del propio gobernador.

[Jaque - Rugeri - PORTADA]

Jaque inició la semana pinchando "especulaciones periodísticas" (esta vez se dio el gusto de desmentir la fusión de ministerios), defendiendo a su cuñado Landete y convocando a algunos periodistas para escuchar sus lecturas de la realidad (algo que hacen a diario en sus respectivos medios)

En el medio, otra vez la interna de la oposición le jugó a favor en la Legislatura para que no se note tanto la quietud de su gestión: con una ayudita del iglesismo y el voto del camaleónico vicegobernador Cristian Racconto, salió aprobado el dilatado plan para construir viviendas. Además, gracias a la propia desorientación opositora, también quedó en la nada la amenaza de interpelar al secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, por las presiones sobre el fiscal de investiga el caso Cadillacs.

Después la semana se fue apagando, con un Jaque que espera con anhelo el fin de la novela de la ley de Medios. El gobernador y su entorno creen que una vez que se apruebe la norma en el Senado Nacional (camino que parece allanado para la victoria del kirchnerismo), se acabarán sus males. Porque dejará de sufrir el "acoso" de los medios por su apoyo a la ley oficialista.

Quizás entonces, cuando baje la espuma, se concreten algunos cambios en el Poder Ejecutivo (¿las salidas de Saracco y Landete de Salud?) que flamea el gobernador desde hace mucho tiempo.

Pero hoy por hoy, hay quienes ponen más atención en el "mientras tanto" del mandatario. Una versión que ha tomado la calle dice que Jaque está sufriendo algunos problemas de salud que no se han dado a conocer públicamente, para no empeorar el panorama de su gobierno. Inconvenientes de tipo nervioso lo harían evitar la exposición pública, revelan fuentes cercanas al gabinete. "Sufre ataques de pánico", aseguró un dirigente influyente en estos días.

Esta semana se lo vio un poquito más abierto y activo, pero la semana anterior, Jaque se recluyó tanto, que la preocupación recorrió la Casa de Gobierno y el temor oficial llegó a oídos de dirigentes de la oposición. Desde entonces se empezó a pensar que algún problema psicológico lo afecta.

¿Será esa la verdadera razón de su hermetismo, sus ocultamientos y sus habituales reclusiones en Malargüe? ¿Pasará también esta tormenta personal cuando el Congreso le de sanción definitiva a la ley de Medios?

El tiempo no para. Y cada vez acumula más interrogantes.

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