Bolivia, de potencia gasífera a importador

Admitió que compra combustibles en Chile
LA PAZ.- La caída de la producción de gas en Bolivia ha hecho que el país, considerado una potencia gasífera en Sudamérica, deba importar gasoil, nafta y gas licuado de petróleo (GLP) para su consumo interno.

Analistas aseguran que esta situación es consecuencia de la inestabilidad para las inversiones en el área, producto del proceso de nacionalización de los hidrocarburos iniciado en 2006 por el presidente Evo Morales. El Ejecutivo boliviano insiste en que las importaciones son circunstanciales y responden a la reducción de la demanda brasileña de gas natural, pues ambas operaciones están relacionadas.

La producción de gasoil en Bolivia siempre fue deficitaria y en años pasados hubo problemas de desabastecimiento sobre todo en el Oriente del país, donde el agro requiere enormes volúmenes del combustible para producir.

Bolivia compra gasoil a Venezuela a precio internacional para cubrir el 40% de la demanda en el mercado interno, donde el carburante se vende a un costo subvencionado por el Estado. Sin embargo, este año se ha sumado otra necesidad.

El presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, admitió la semana pasada que el país está importando 18.000 metros cúbicos de nafta desde Chile, cifra que, dijo, representa menos del 1% de la demanda interna.

Según Villegas, la causa es que la producción interna cayó por el descenso de la demanda brasileña de gas, como ocurrió en enero de este año y volvió a suceder la semana pasada, pese a un repunte registrado a inicios del mes.

Mientras, el viceministro de Comercialización de Hidrocarburos, William Donaire, informó el 9 de julio que Bolivia está importando entre 30 y 40 toneladas de gas licuado a diario desde la Argentina para garantizar el abastecimiento durante el invierno.

Para el analista Hugo de la Fuente, la baja no sólo se debe a que Brasil esté pidiendo menos gas, sino a que la producción de crudo cayó porque los pozos que actualmente se explotan entraron "en declive" y no se invierte en la perforación de nuevos yacimientos.

Explicó que en 2005, el país producía unos 50.000 barriles de crudo por día, mientras que, calculó, la producción actual oscila entre 36.000 y 37.000 barriles.

YPFB tenía planes para iniciar la industrialización del gas este año con la instalación de una planta separadora de componentes líquidos en Río Grande, donde se producirían 260 toneladas de GLP y 450 barriles de nafta a diario.

Pero las obras quedaron paralizadas tras un escándalo de corrupción. Mientras no se tenga la capacidad de extraer líquidos del gas, la importación de combustibles continuará, lo cual es visto como "una muy mala señal" para los países que consideraban a Bolivia el proveedor de gas y para los posibles inversionistas.

"Si bien la nacionalización de los hidrocarburos tuvo un efecto inmediato en una mayor recaudación, el efecto a mediano y largo plazo fue pésimo porque desincentivó las inversiones", dijo De la Fuente.

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