Bolicheros se quejan por cerrar los negocios.

Enterados de que deberán cerrar las puertas de sus negocios durante los dos fines de semana que se aproximan por la emergencia sanitaria, los dueños de boliches bailables coparon los pasillos del Concejo Deliberante para que alguien les explique porqué la resolución afecta sólo a un sector del comercio y da vía libre a otros rubros para que sigan trabajando con normalidad.
En el primer piso del edificio municipal fueron atendidos por algunos concejales, a quienes –sin la efervescencia de otras épocas, cuando se discutía el tope horario para el cierre y la ordenanza de la nocturnidad- les hicieron saber su desacuerdo por "lo parcial" de la medida.

Del otro lado prestaron oídos y recibieron el reclamo, pero parece difícil que la protesta de los bolicheros modifique en algo lo dispuesto por la ordenanza sancionada el martes a la noche.

Sergio Lucchessi, uno de los empresarios de la noche que participó del encuentro con los ediles, aclaró que junto a sus colegas están dispuestos a respetar lo establecido por el municipio (con la aprobación del Concejo Deliberante) pero sostienen que se trata de una decisión "trivial".

"Realmente estamos preocupados porque se trata de un tema social y grave, no estamos hablando de caprichos ni cosas simples. Por eso nos pusimos a disposición para ayudar en lo que haga falta, no estamos contradiciendo la ordenanza, pero consideramos que la medida es trivial y debería ser más severa y abarcar a otras áreas comerciales", expresó Lucchessi en palabras.

Más adelante explicó que "lo que queremos es que haya un poco más de generalización, porque la situación no va a cambiar cerrando los bares y los boliches si en otros lados siguen trabajando".

"Por eso nos parece que por lo menos por siete días tiene que cerrar todo y realmente le demos un corte severo al asunto, para que en siete o diez días podamos ver si el problema mejoró o no", sugirió.

En términos puntuales, para Lucchessi es un despropósito que los supermercados, los bancos, el centro comercial y las confiterías permanezcan abiertos.

"Así, los cafés y confiterías del centro se van a llenar de gente e igual va a existir el riesgo de contagio", interpretó.

También se refirió al caso de los locales de internet: "Los chicos no van a la escuela y hay cuarenta en la puerta de los cyber esperando turno para ponerse frente a una computadora, con un micrófono en la boca y un teclado, todo lo que infecta".

En síntesis, los bolicheros quieren la paralización total del comercio en Junín.

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