Las boletas con aumento llegarán tras las elecciones

El gobierno busca no alterar el humor de los votantes. El Enargas desmintió la versión. Las distribuidoras guardaron silencio. No hay decisión en firme.
El Gobierno busca que los aumentos en la boleta de gas que autorizó a fin del año pasado no le compliquen las elecciones legislativas de fin de mes. En otro de sus tantos pedidos no escritos, les sugirió a las distribuidoras del sector que no envíen las facturas que vencen entre el 8 y 28 de este mes a los clientes residenciales de más consumo (R3). Son los que pagarán hasta un 400% más que el invierno pasado. El mensajero de la misiva, el ente regulador del gas (Enargas), desmintió la información. Las empresas guardaron estricto silencio, pero dos fuentes presentes en la reunión en la que se pidió el favor confirmaron la intención oficial. Para las distribuidoras es un problema porque algunas de ellas no están en condiciones de atrasar casi un mes el cobro de sus ingresos. Además, otros actores del sistema gasífero (transportadoras de gas y petroleras) también deberían dar su consentimiento a la medida. La decisión sobre qué hacer parece no ser unánime.

"No le conviene a nadie pero nos hicieron el pedido", dijo un informante.

La reunión en el Enargas fue hace unas semanas y varios empresarios no pudieron darle al interventor del ente, Antonio Pronsato, una respuesta en concreto.

El pedido verbal fue hecho a representantes de las distribuidoras con un claro fin electoralista. En los pasillos oficiales se teme que la llegada antes del 28 de una boleta de gas hasta cuatro veces más cara que el año pasado pueda modificar el voto a último momento.

Se pidió retrasar el envío de la desagradable noticia a los usuarios residenciales categoría R3. En Capital Federal y alrededores, entran en este segmento aquellos que consumen más de 1.000 metros cúbicos por año. En el centro y sur del país, esta categoría se modifica según la intensidad del frío de la región.

Sobre ellos recaerá el mayor peso de los tres ajustes autorizados por el Gobierno entre septiembre y noviembre del año pasado. Uno del 30% en el Valor Agregado de Distribución –es el que va a las cajas de las distribuidoras como Metrogas o Gas Ban– y otros dos variables según el consumo por un aumento en el precio que cobran las petroleras por el gas en boca de pozo y otro por un cargo tarifario nuevo que financiará las importaciones de gas licuado y de gas boliviano.

Para las distribuidoras es un problema de varias aristas. La boleta de gas incluye los ingresos también para las transportistas de gas y para los productores. La opción de aplazar 20 días el cobro debería implicar el acuerdo de los otros actores del sector. Por otra parte, el alto consumo de metros cúbicos de los R3 implica aproximadamente el 60 por ciento de la recaudación del segmento hogareño de consumidores.

Consultado el Enargas, el vocero del organismo desmintió la información. "No hubo tal reunión ni ese pedido", dijo el funcionario. Las distribuidoras consultadas prefirieron el silencio para no ganarse un reto del Gobierno. La decisión sobre qué hacer, al parecer, todavía no fue tomada. Si bien los informantes dieron por hecho que se cumplirá el pedido del Enargas, el estado financiero de las empresas no es parejo. De hacerse realidad el deseo oficial, ante el reclamo de algún usuario atento a sus vencimientos, la instrucción habría sido la de acusar un problema de sistemas para justificar el retraso del envío de la boleta pero sin penalidad alguna sobre el cliente.

La tarifa de gas fue incrementada en septiembre del año pasado para todos los usuarios residenciales que consumen más de 800 metros cúbicos tras casi nueve años de congelamiento.

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