La boleta única no es un cambio cosmético

La reforma electoral en marcha para instituir el sistema de boleta única es una revolución para el sistema electoral cordobés...
La reforma electoral en marcha para instituir el sistema de boleta única es una revolución para el sistema electoral cordobés, y también lo será para el nacional si es que se adopta algún día. Afirmar lo contrario es un acto de irresponsabilidad, manipulación y demagogia.

Terminar con las personas especializadas de los grandes partidos que roban boletas, marcan boletas, hacen “cadenas” con los votos, limitan la voluntad del ciudadano al reducir su elección a las boletas presentes, ¿puede considerarse un cambio cosmético?

Poner el énfasis en el ciudadano elector que ahora podrá expresarse libremente y sin condicionamientos, ¿es acaso menor?

En su oportunidad solamente el Diario LA MAÑANA de CORDOBA, y el periodista René Bacco en su programa matutino de radio LV2, receptaron y llevaron a la ciudadanía a conocer mi proyecto de boleta única, que fuera presentado en el año 2004 cuando era Legislador Provincial del Bloque Frente Nuevo (partido Unión Vecinal Federal). El mismo se mantiene vigente, porque lo fui renovando periódicamente y antes de finalizar mi mandato. En su momento el proyecto no despertó el más mínimo interés (como muchos de mis proyectos) en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura provincial. Fue gracias al contacto con la Fundación Poder Ciudadano que el mismo llego a su filial El Agora y por ese medio ingresó a la Comisión que estudió la reforma electoral.

Por supuesto que me siento orgulloso de él porque fue uno de mis mejores proyectos, por la novedad del mismo y la amplitud de la reforma al Código Electoral Provincial que contenía. Sin embargo otros medios publicitan proyectos posteriores y más incompletos, pero lamentablemente nada puede hacerse en ese sentido.

Y porque siento necesario y fundamental para la democracia ese cambio, no puedo más que rechazar los dichos del ex intendente de esta Ciudad sobre la boleta única, a quien no le importa en lo más mínimo una reforma política en serio, sino posicionarse con la crítica nihilista tan típica de él esta vez usando de blanco ese proyecto. Su jugada es clara: quiere forzar una reforma constitucional porque cree que puede ganar la elección. Y de hecho necesita ganar una elección para mantenerse en la palestra. Y el oficialismo no se la dará porque se siente débil hoy y no quiere arriesgarse.

Pero ese contexto es totalmente ajeno al proyecto de boleta única en sí. Juez lo desprecia, y no se hace cargo que se originó en su bloque de legisladores del momento. El oficialismo lo vende como la solución para la democracia. Y los dos se equivocan. Dije que la boleta única es revolucionaria en cuanto elimina los grupos especializados partidarios que actúan el día de la elección y le devuelve el poder real del voto al ciudadano. Además le da la posibilidad de que hasta el candidato o partido más humilde y con menos fondos intervenga, de igual a igual, en una elección sin temor a los grandes aparatos partidarios.

Ahora bien, si con eso creemos que la democracia se cura estamos ante una falacia. Resta abordar la reforma a los partidos políticos; la obligatoriedad de las elecciones internas; la alternancia en el ejercicio de los cargos partidarios; la transparencia en la confección de las listas de candidatos; la transparencia en el financiamiento del funcionamiento de los partidos políticos; etc. Ahí está el gran desafío de la democracia. Y para ello no hace falta necesariamente una reforma constitucional. Puede darse con o sin reforma. Lo que se necesita es voluntad política.

Por eso, la boleta única no es la solución. Pero tampoco es un cambio cosmético. Es revolucionaria para nuestro sistema electoral y pasará a la historia.

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