El que se va de boca, pierde

Por: Ricardo Roa

Se me soltó la cadena, admitió Reutemann cuando días atrás asoció a Binner con las prácticas del fascismo. Ahora se le soltó a De Angeli: llamó pelotudo al ex presidente Kirchner, un día después de que la Mesa de Enlace pidiera a los productores que acaben con los escraches

El lenguaje y las actitudes violentas garantizan salir en los medios. Y, a veces, enfervorizar a los propios. Pero a esta altura se sabe que no cosechan votos. Al revés, los espantan.

Por eso Kirchner dejó de ser el que es luego de abusar de chicanas y agresiones. Hoy habla bajito, casi susurra los discursos. Y expande ondas de amor y paz con chicos y ancianos para las fotos y la TV. Aunque por momentos le salga el otro yo y diga que los productores cambiaron los tanques del 76 por los tractores.

"Me van a tener que pegar un tiro en la cabeza para que deje de trabajar", se exaltó también Scioli después de los huevazos en Lobería. Suena a mucho y ajeno a su estilo ¿Quién le pegaría un tiro en la cabeza? ¿Los productores de Lobería? Un tiro en la cabeza de un gobernador es un magnicidio. Decir esto no es contribuir a la calma.De Angeli hace su propio aporte: agravia a Kirchner y pretende que el ex presidente busque la paz social. Es un contrasentido del que sólo Kirchner sale favorecido. Las agresiones terminan por beneficiar al agredido.Los Kirchner se quedaron leyendo el diario de los 70, dice De Angeli. Hablan de otro país. De patronales rurales, de oligarquía y golpistas. Es cierto: los K acostumbran mirar la realidad por un espejo retrovisor. Y a descalificar. Pero De Angeli comete un pecado similar. No hay nada más descalificador que un insulto. Una rudimentaria declaración de intolerancia.

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